Revisión bibliográfica
“(Kimal) Amir fue un tupamaro atípico. Como era un dirigente sindical de renombre –llegó a integrar la dirección del sindicato bancario AEBU entre 1967 y 1972-, el MLN prefería no exponerlo en demasía en las acciones armadas. Realizó tareas de propaganda armada, seguimiento y logística, pero casi toda su participación en la organización fue más bien política” Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn. Editorial Fin de Siglo, 6º edición. Montevideo, 2010, p. 87
“Nosotros (MLN) teníamos una prédica sistemática en contra de la democracia, en contra de los principios republicanos, contra las instituciones y los partidos (…) Nosotros, cada uno de nosotros, contribuimos a crear en el país una situación de desprestigio de las instituciones democráticas y republicanas. Y en esa medida ayudamos a que los militares encontraran un campo más propicio para el golpe de Estado. Hoy es muy fácil pintar de negro a (Juan María) Bordaberry, pero cuando él llamó a respaldar las instituciones cuando el golpe de febrero de 1973 y nadie fue a la plaza Independencia, no se debió solo a que la gente no lo quería. Lo que pasó fue que la sociedad había perdido toda credibilidad en la democracia. Y nuestra prédica, la del MLN y también la del Partido Comunista a lo largo de décadas, colaboró mucho a que eso ocurriera”. Kimal Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, p. 61
“La propuesta que enviaba Sendic era que el 26 de Marzo (brazo político legal del MLN que organizó Amir) ya había cumplido su papel. Con el MLN prácticamente desarticulado, ya no tenía razón de ser. Quería que en el centro de Montevideo todo el 26 organizara una gran asonada para que fuéramos ilegalizados y eso tuviera un costo político para el gobierno. Nosotros estuvimos en contra. Para nosotros el 26 y el Frente Amplio eran una cosa muy positiva, y con esa enorme asonada corríamos el riesgo de que todo el Frente fuera proscripto, incluida la `Corriente´ que con mucha dedicación veníamos formando con la GAU, la 99, la Unión Popular de Erro y Pregón de Alba Roballo. Para nosotros el plan era inaceptable por la irresponsabilidad que implicaba ante nuestros aliados. Nuestra posición fue luego respaldada por toda la dirección del 26 y logramos salvar la legalidad del movimiento, de la Corriente y del Frente hasta el golpe de Estado de junio de 1973”. Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, p. 89.
***
“Empecé a llevarme unos golpes (en Chile) que eran como piñazos en la nariz. El primero fue cuando el Negro Mansilla me dijo que Pascasio Báez lo había matado el MLN. ´Pero entonces era cierto lo que decían los militares, que habíamos sido nosotros?´, le pregunté. `Pero claro, hermano, ¿quién te creés que lo mató?`, me dijo”
Al poco tiempo, continúa relatando Leonardo Haberkorn, Amir se reunió con dos personas: “Me consultaron por una compañera que trabajaba en lo mismo que ellos. Me hicieron varias preguntas sobre ella y resultó que estaban buscando elementos para decidir si la mataban o no. Según ellos, ella había hablado por ahí y por su culpa habían caído varios compañeros. Ese diálogo me movió todo por dentro. Sentí allí que desde muy profundo algo se resquebrajaba en mí acerca de nuestra organización y ´el hombre nuevo`”. (…)
En su apoyo al Movimiento de Izquierda Revolucionario chileno dijo, “Nosotros íbamos a esas fábricas ocupadas para hablarles a los obreros y a los ocupantes a favor de la lucha armada. Nunca me voy a olvidar de una vez que me mandaron a hablar a un pequeño taller de electricidad que tenía en total siete empleados. Había sido ocupado por catorce integrantes del MIR que pedían su expropiación y estatización. Y eso para mí fue otro campanazo… era una locura, yo pensaba en el pobre dueño de ese tallercito, que habría trabajado a pulmón toda una vida para tener eso y querían ¡expropiárselo y estatizarlo! Después de esa vez ya no fui a ningún otro lugar. ¿Era correcta la estrategia de la lucha armada? ¿Así era la revolución que queríamos hacer?” Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, pp. 175 -176.
KM “Nosotros en determinado momento decidimos no seguir adelante con la lucha armada, en definitiva, con el proyecto de lucha armada.
(Autora) ¿Cuándo llegaron a esa conclusión?
KM A mediados de 1974. No en 1973. Ya habíamos perdido cantidad de gente. Yo tenía la imagen de que cada vez que la guerrillas brasileñas lanzaban algo, las barrían. Cuando cae presa la tercera tanda de compañeros en Uruguay, por abril y mayo de 1974, nos reunimos en donde yo vivía, un apartamento chiquito, con Mansilla. Yo era mayor que él, tenía 30 años. Le dije, `Negro, me ronda un fantasma, y es que nos está pasando lo mismo que a la guerrilla brasileña´. Cada vez que organizábamos algo nos barrían. `Hay que pararlo, así no podemos seguir´. ¿Creés que en ese momento yo tenía todo claro, que teníamos que romper con la lucha armada, con la violencia revolucionaria? ¿Qué teníamos que romper con el marxismo leninismo, convertirnos al pensamiento liberal? No. Hoy, tengo una cabeza más liberal. En aquel momento todavía no”. Kimal Amir en Memorias de insurgencia. Historias de vida y militancia en el MLN-Tupamaros. 1965-1975. Clara Aldrighi. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, 2009, p. 444.
Las reflexiones no fueron gratuitas para los llamados “renunciantes”. En una nota publicada por el diario La República en el año 2000 titulada “El MLN fue derrotado por la traición de dirigentes que hoy son blancos y colorados”, Eleuterio Fernández Huidobro manifestó que cuando algunos dirigentes "quedaron al frente de las huestes armadas hasta los dientes y con mucho más dinero que nunca” incurrieron en la traición y claudicaron, significando “un golpe en la nuca para el MLN”. Y agregó, “El MLN sufrió una implosión, esa línea de claudicación hizo que no estuviera en los momentos críticos de la historia del país y no estuvo. Esos mismos dirigentes que hablaban de que el MLN era pequeño burgués y que querían proletarizarlo terminaron abandonando el MLN y descubrieron que la revolución se hacía con Wilson (Convergencia Democrática) y ahora son militantes de los partidos tradicionales. Abandonaron una organización clandestina, la descabezaron de contactos y de medios, eso fue mucho más duro que todo para la gente". http://www.larepublica.com.uy/politica/27015-huidobro-atribuyo-a-la-traicion-y-a-la-claudicacionhistorica-derrota-del-mln
“Fue una lucha encarnizada, pero logramos parar la lucha armada y con eso evitamos que los militares pudieran desatar una gran carnicería. En primer lugar contra los rehenes, en segundo lugar contra todos los presos, luego contra sus familias y contra todos aquellos a los que la dictadura considerara sospechosos (…) Es cierto que rompimos con el MLN adhiriendo al marxismo leninismo. Era 1974, quince años antes de la caída del muro del Berlín. Si la acción militar no era el camino, si lo que teníamos que hacer era ganar la cabeza de la gente como comenzábamos a pensar, la herramienta que teníamos en aquel entonces era el marxismo leninismo, que había triunfado en otras partes del mundo. Y no pensábamos en adherir al Partido Comunista uruguayo, sino al marxismo leninismo tal como interpretaban los vietnamitas: desarrollando una política y preparando a la gente para una futura batalla militar. Porque todavía creíamos que la violencia era la partera de la historia. Es cierto, sí. No rompimos en un solo acto con la lucha armada, la violencia y el marxismo leninismo. Fue un proceso. Pero al dar el primer paso, al frenar los planes de volver a atacar al Uruguay, evitamos una carnicería que hubiera sido mucho peor todavía de la que hubo”. Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, pp. 203-204.
***
KM “Las discusiones (1973-1974) eran todos los días y eran muy profundas. No vivíamos encerrados, nos reuníamos con otra gente que venía de Uruguay, y cada tanto con nuestros políticos. Ellos también nos influían, esa es la riqueza. ¿Qué nos decían? `Muchachos, el camino no es la lucha armada. Hay que volver a la democracia. Zelmar me lo decía permanentemente (…) Todo eso nos jugaba para decir que, efectivamente, no solamente teníamos que parar ´por ahora`. Nos llevó a entender que en Uruguay el camino es político. Pero no habíamos roto con el criterio de la violencia.
(Autora) Con el marxismo leninismo tampoco
KM Sí, pero ya mucho más debilitado. Formalmente con el marxismo leninismo rompemos en Europa.
(Autora) En mayo de 1976 ustedes difunden un documento en el que reivindican el marxismo leninismo.
KM Todavía. Ahí empieza en nosotros, de a poco, a cuestionarse el tema. Entonces nos planteábamos: no a la lucha armada, el camino para derrocar a la dictadura es político, es ampliar el frente democrático anti dictatorial. Y empezamos a trabajar ya no para la UAL, sino para la Convergencia Democrática (…)
El proceso fue así, porque nosotros seguimos un tiempo dentro de la concepción del marxismo. Pero claro, a medida que avanzábamos en ese proceso, lo del marxismo leninismo se iba debilitando. Porque además en Argentina, como te dije, yo hablaba con Zelmar, aquellos hablaban con el Toba Gutiérrez Ruiz. Yo hablaba también con Nelson Alonso, de la 99, y con el Viejo Washington Fernández, viejo dirigente colorado, ministro de Luis Batlle (…) Todos influyeron muchísimo. Pero en Europa se dio otro fenómeno. Aparte de que Europa era distinta al Cono Sur en ese momento, políticamente hablando. Podías contactarte con otra gente. Y empezamos a leer otras cosas. Entramos a la lectura de otros textos uruguayos. Aunque te parezca mentira, volvimos a Rodó. A José Pedro Varela, a Vaz Ferreira, al Tucho (Alberto) Methol Ferrer”. Kimal Amir en Memorias de insurgencia. Historias de vida y militancia en el MLN-Tupamaros. 1965-1975. Clara Aldrighi. Ob.cit, pp. 451-452.
“(Autora) En el documento del 1 enero de 1975 que fundamenta la resolución de la comisión política ampliada de expulsar del MLN a los cuatro “renunciantes” (William Whitelaw, Alemañy, Amir y Mansilla), no hay ninguna referencia a condenas a muerte. Los cañeros estaban en la dirección.
KM Es lo que se nos comunicó a nosotros verbalmente. Vos fijate: se nos comunica que éramos traidores porq ue habíamos detenido la lucha armada y éramos contrarios a ella. Lo cual era cierto. Segundo: que pretendíamos embarcar al MLN en alianzas pequeño burgueses, con Michelini y Erro, que también era cierto. Esos eran los `los pequeños burgueses´ con los cuales nos reuníamos. Con ellos habíamos formado la UAL. La tendencia Proletaria estaba en contra de la UAL. Y la tercera razón era la famosa del faltante de dinero. Se nos declara traidores y se nos comunica que estábamos condenados a muerte. Nos querían mandar a células del PRT, uno para el sur, otros para el norte”. Kimal Amir en Memorias de insurgencia. Historias de vida y militancia en el MLN-Tupamaros. 1965-1975. Clara Aldrighi. Ob.cit, p. 454.
***
“(Autora) ¿En qué momento se marchó de la izquierda?
KM Cuando vuelvo del exilio me integro de lleno a la (lista) 99. Porque a mí me ganó el Pito (Zelmar) Michelini, con la 99. Como yo conocía a Hugo Batalla –que me fue a esperar al aeropuerto cuando volví- entré de lleno en la 99, que estaba en el Frente Amplio, en febrero de 1986.
Nosotros, la lista 99, nos vamos del Frente Amplio en 1989. En 1994, la 99 hace un acuerdo con el Foro Batllista, cuando gana (Julio María) Sanguinetti por segunda vez. Nos integramos al Partido Colorado por 1998 o 1999. Seguí con la 99 hasta que murió Hugo Batalla (…)
(Autora) Cuando se escindieron del MLN ¿llevaron consigo todo el dinero de la organización, como asegura otro entrevistado?
KM No es verdad. Cero centésimos nos llevamos. Cero centésimos. Yo llegué a Suecia refugiado en 1975, con un pasaporte que me dio un matrimonio argentino amigo, que me lo falsificó la gente del PCR uruguayo. Llegué a Suecia refugiado. Después de salir del campamento, para mantener a mi familia, como todo el mundo, fui a hacer un curso de tornero y repartí diarios de madrugada. Después lo que hacía era trabajar en un hospital limpiando cuartos de baño. Así me gané la vida en Suecia. Cuando me divorcié de mi señora me fui a Francia a retomar los estudios, a Lyon. Concretamente. Pasé más de un año haciendo changas de limpieza, enseñando español, hasta que logré entrar al Centro de Investigación del Cáncer en Lyon. Ganaba mi salario y le mandaba a mis hijos en Suecia (…) Cuando lanzan una acusación ¿qué podés hacer? Decir tu verdad, es la única forma. Puedo mostrar como viven mis hijos y nietos en Suecia. ¿Dónde están mis riquezas? Si hace tantos que volví ¿por qué no me compré campo o edificio o barco? ¡El auto lo saqué en una rifa del club del Banco!
Hace 35 años de esto. Durante 35 años he tenido que vivir con ese estigma. Cuando rompimos con el Frente Amplio, me pasó de cruzarme con compañeros o compañeras que no me conocían de antes, y espetarme así en la cara: `Socialdemócrata traidor´. Porque nos habíamos ido del Frente Amplio.
Nunca me olvidaré cuando el Hugo Batalla dijo en febrero o marzo de 1989 que el Frente Amplio no estaba en condiciones de gobernar el país. Aparecieron pintadas: `Batalla traidor´. Entonces, el problema no es la plata, sino las profundas divergencias políticas e ideológicas.
(Autora) No fue el MLN quien realizó esas pintadas.
KM No. No estoy hablando del MLN. Quiero decir que hay una cultura estalinista que se creó durante décadas, que ha impregnado a muchísima gente. Esa cultura no está encuadrada en una determinada organización. Está expandida, cunde entre alguna gente. En otra no.
Yo soy alérgico a los epítetos, pero hay cosas que son fantásticos de ellos. Antes de ponerse a analizar algo, lo primero que hacen es largar el latigazo del epíteto. Como la gente de campaña que prepara el ganado para el consumo y lo marca con una tiza azul en el pescuezo. Esos pobres bichos ya quedan marcados para el matadero. Esto es lo mismo. Esa mentalidad es la que hay que desterrar. ¿Con qué armas luchás contra alguien que está imbuido de esa mentalidad? Con nada.
Me acuerdo de un compañero en Argentina, con el que hablábamos un día Mansilla y yo, contándole cuál era la discusión. Él dice: `Tienen que aplicar la leyenda Tao´. Nos cuenta esa leyenda, que hablaba de arroyos en medio de un desierto que no lograban perdurar y por último dijeron: ´Elevemos y busquemos tierra fértil´. Lo que nos dijo aquel ex puntero izquierdo de Nacional, en un boliche en Buenos Aires, a mí me clarificó todo. En este desierto, con estas mentalidades, es imposible seguir discutiendo. Si no era el tema de la plata, iba a ser cualquier otro; iban a inventar cualquier otra basura”. Kimal Amir en Memorias de insurgencia. Historias de vida y militancia en el MLN-Tupamaros. 1965-1975. Clara Aldrighi. Ob.cit, pp. 444-449.
***
“Mi madre era blanca, pero cuando yo volví del exilio se había hecho frentamaplista por todo el dolor que le había tocado vivir, un dolor que la dictadura hizo que se transformara en profundo rechazo a los milicos. Una parte de ese odio estaba plenamente justificado, porque los milicos se lo ganaron con la tortura. Pero otra parte de ese dolor nos correspondía a nosotros, a mí, aunque ella no se diera cuenta” Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, p.152.
Con todo, Kimal Amir reflexionando sobre el pasado dice: “Lo hice con el cien por ciento de mi convicción, entonces. Pero hoy comprendo que fue un error muy grande haber adoptado aquel camino y trabajar para que muchos otros lo tomaran, en el afán de dar todo de mí para terminar con la pobreza y alcanzar una sociedad de justicia e igualdad. Yo me siento responsable por lo que a mí me toca. Por eso procuro, en la medida de mis posibilidades, trasladar a los demás y, sobre todo a los muchachos que felizmente no vivieron aquella época de confrontación y violencia, mis reflexiones basadas en mis propias vivencias”. Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, p.213.
Te felicito, Javier, por tu aporte sobre Kimal Amir. El partido se abre o muere. Mucha ignorancia sobre el Batllismo.
ResponderEliminarSon muy gratificantes tus palabras "Manolo" teniendo en cuenta el estudio y el trabajo que has puesto por la causa.
ResponderEliminar