domingo, 11 de diciembre de 2011

La conducta del batllismo

“Nuestra democracia contó, pues, con el aporte indeclinable del batllismo que defendió la ley y respetó el derecho (…) Nuestra conducta es siempre clara; defendemos el imperio de la legalidad, de la libertad y las ideas solidaristas que jerarquizan la condición del hombre. Nuestro concepto de democracia nos aleja en igual grado del nazismo, del comunismo, del fascismo, de los dictadores y tiranuelos, de los demagogos e histriones, que gritan en su tinglado, sin poder ofrecer a la consideración del pueblo la paternidad de una idea generosa, la articulación de una ley o un punto de vista razonable y justo sobre los temas que interesan sucesivamente a la opinión pública.


(…) Nosotros seguiremos defendiendo la democracia; señalando a sus enemigos; a los demagogos vacuos y estridentes, a los totalitarios arteros y violentos que hacen también más de un contacto con los primeros. Defenderemos la democracia procurando su constante evolución, trabajando intensamente por ella, con el concurso de los hombres de honrada inspiración, que sin ambiciones personalistas, ni exterioridades llamativas, contribuyen con su esfuerzo al bien común. Esa ha sido y será nuestra conducta”.



"El DÍA", 5 de abril 1949

sábado, 27 de agosto de 2011

La interminable machacona fusionista

Por Javier Suárez

En 1884 Federico Acosta y Lara entendía que no había grandes diferencias entre los partidos políticos. “El blanco y el colorado no discrepan en nada, son fracciones, divisiones de la sociedad uruguaya por razón de un hecho histórico que ya hoy ha desaparecido, y que pretenden únicamente apoderarse del gobierno”. Por tal motivo, y de forma inequívoca, era preciso que “los representantes del pueblo no deben ser partidarios, es decir, que a pesar de haber sido elevados a la representación nacional por un partido, no deben ser exclusivistas atendiendo preferentemente a los intereses de su partido, sino que ante todo deben inspirarse en el interés general.”

El planteo no era nuevo. Con mayor magnitud, Andrés Lamas en 1855 consideró la inexistencia de “una sola idea social, una sola idea moral, un solo pensamiento de gobierno” que dividiera a blancos y colorados. Por ello, la decisión no ameritó medias tintas: “Rompo pública y solemnemente esa divisa colorada, que hace muchos años que no es la mía, que no será la mía jamás (…) Repudiando las divisas, repudio todas las tradiciones odiosamente personales y de guerra civil representadas por ellas”.

Mucha agua corrió en el Uruguay del 900. Entre otras cosas, el afianzamiento del “republicanismo”, la consolidación del “liberalismo individualista”, y en menor medida, el surgimiento de la matriz disociativa y del conflicto de la mano del marxismo y el anarquismo. Ahora sí, por si alguna duda persistía del pasado, las distancias partidarias, incluso dentro de cada colectividad, sin perjuicio de la política de coparticipación instaurada constitucionalmente en 1918, fueron notorias y ostensibles.

En una época donde tirios y troyanos debatían sobre el “liberalismo solidario” todavía repiquetean las palabras del poeta anarquista Ángel Falco, quien subido a un árbol se dirigió al novel Presidente Batlle y Ordóñez como “ciudadano” para solicitarle su apoyo a las manifestaciones obreras de 1911. Luego de un momento de meditación, la respuesta no se hizo esperar: “Soy el encargado de hacer cumplir el orden y los derechos de todos los ciudadanos… y por lo tanto, el Gobierno garantizará vuestros derechos mientras os mantengáis dentro del terreno de la legalidad”. De inmediato, ante el desconcierto conservador, sentenció “Organizaos, uníos y tratad de conquistar el mejoramiento de vuestras condiciones económicas, que podéis estar seguros que en el Gobierno no tendréis nunca un enemigo, mientras respetéis el orden y las leyes”. No sin razón, citando al historiador Vanger, Barrán y Nahum entienden que las expresiones de Don Pepe estaban “bendiciendo –con actitud crítica- a la multitud en el comienzo de la primera huelga general en la historia del Uruguay, declarada por una organización que, ese mismo mes, había manifestado que se dedicaría al logro del comunismo anárquico”.

No obstante, mantener el orden social y la seguridad era prioritario para el batllismo. Más aún, teniendo en cuenta algunas reivindicaciones que lindaban con la extrema violencia anarquistas. Las resoluciones de las huelgas de 1913 y 1914 en Colonia dan cuenta que “el reformismo no estaba dispuesto a admitir la alteración violenta del orden social. Su `obrerismo´ era radical, no revolucionario”, agregan los autores.

Tremenda obra nacional que permeó la mentalidad colectiva uruguaya, aunque no de forma exclusiva y absoluta sí extraordinaria de parte del gobierno batllista, instaló la imposición moral de proteger a los “débiles”, “desamparados” y “humildes” de las injusticias sociales y culturales permanentes y no meramente circunstanciales e individuales del momento. Defensores y detractores no lo olvidaron.

A pesar de todo, algunas certezas de antaño parecen ser cuestionables con lupa del presente. Augurios de desvanecimiento partidario, propuestas de fusión, pedidos de pases, proclamaciones ideológicas lejos de las colectividades políticas de origen parecen estar a la orden del día. Lo cierto es que en el último ballotage, en medio de la progresiva recuperación colorada luego de una estrepitosa caída, faltó discurso batllista o peor aún, la mayoría del electorado identificó la libertad con oportunidades lejos de la colectividad partidaria de origen.

Revisemos nuestras prácticas. Analicemos los discursos poniendo a prueba las herramientas sin renunciar a los principios. Encaucemos el rió. No podemos olvidar que la constante re-definición de la ciudadanía en sus aspectos sociales, políticos y civiles no puede ser “atada con alambres”, ni menos orbitar absolutamente en el terreno de las privatizaciones.

jueves, 18 de agosto de 2011

Kimal por Kimal

Revisión bibliográfica

“(Kimal) Amir fue un tupamaro atípico. Como era un dirigente sindical de renombre –llegó a integrar la dirección del sindicato bancario AEBU entre 1967 y 1972-, el MLN prefería no exponerlo en demasía en las acciones armadas. Realizó tareas de propaganda armada, seguimiento y logística, pero casi toda su participación en la organización fue más bien política” Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn. Editorial Fin de Siglo, 6º edición. Montevideo, 2010, p. 87

“Nosotros (MLN) teníamos una prédica sistemática en contra de la democracia, en contra de los principios republicanos, contra las instituciones y los partidos (…) Nosotros, cada uno de nosotros, contribuimos a crear en el país una situación de desprestigio de las instituciones democráticas y republicanas. Y en esa medida ayudamos a que los militares encontraran un campo más propicio para el golpe de Estado. Hoy es muy fácil pintar de negro a (Juan María) Bordaberry, pero cuando él llamó a respaldar las instituciones cuando el golpe de febrero de 1973 y nadie fue a la plaza Independencia, no se debió solo a que la gente no lo quería. Lo que pasó fue que la sociedad había perdido toda credibilidad en la democracia. Y nuestra prédica, la del MLN y también la del Partido Comunista a lo largo de décadas, colaboró mucho a que eso ocurriera”. Kimal Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, p. 61

“La propuesta que enviaba Sendic era que el 26 de Marzo (brazo político legal del MLN que organizó Amir) ya había cumplido su papel. Con el MLN prácticamente desarticulado, ya no tenía razón de ser. Quería que en el centro de Montevideo todo el 26 organizara una gran asonada para que fuéramos ilegalizados y eso tuviera un costo político para el gobierno. Nosotros estuvimos en contra. Para nosotros el 26 y el Frente Amplio eran una cosa muy positiva, y con esa enorme asonada corríamos el riesgo de que todo el Frente fuera proscripto, incluida la `Corriente´ que con mucha dedicación veníamos formando con la GAU, la 99, la Unión Popular de Erro y Pregón de Alba Roballo. Para nosotros el plan era inaceptable por la irresponsabilidad que implicaba ante nuestros aliados. Nuestra posición fue luego respaldada por toda la dirección del 26 y logramos salvar la legalidad del movimiento, de la Corriente y del Frente hasta el golpe de Estado de junio de 1973”. Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, p. 89.

***
“Empecé a llevarme unos golpes (en Chile) que eran como piñazos en la nariz. El primero fue cuando el Negro Mansilla me dijo que Pascasio Báez lo había matado el MLN. ´Pero entonces era cierto lo que decían los militares, que habíamos sido nosotros?´, le pregunté. `Pero claro, hermano, ¿quién te creés que lo mató?`, me dijo”

Al poco tiempo, continúa relatando Leonardo Haberkorn, Amir se reunió con dos personas: “Me consultaron por una compañera que trabajaba en lo mismo que ellos. Me hicieron varias preguntas sobre ella y resultó que estaban buscando elementos para decidir si la mataban o no. Según ellos, ella había hablado por ahí y por su culpa habían caído varios compañeros. Ese diálogo me movió todo por dentro. Sentí allí que desde muy profundo algo se resquebrajaba en mí acerca de nuestra organización y ´el hombre nuevo`”. (…)

En su apoyo al Movimiento de Izquierda Revolucionario chileno dijo, “Nosotros íbamos a esas fábricas ocupadas para hablarles a los obreros y a los ocupantes a favor de la lucha armada. Nunca me voy a olvidar de una vez que me mandaron a hablar a un pequeño taller de electricidad que tenía en total siete empleados. Había sido ocupado por catorce integrantes del MIR que pedían su expropiación y estatización. Y eso para mí fue otro campanazo… era una locura, yo pensaba en el pobre dueño de ese tallercito, que habría trabajado a pulmón toda una vida para tener eso y querían ¡expropiárselo y estatizarlo! Después de esa vez ya no fui a ningún otro lugar. ¿Era correcta la estrategia de la lucha armada? ¿Así era la revolución que queríamos hacer?” Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, pp. 175 -176.

KM “Nosotros en determinado momento decidimos no seguir adelante con la lucha armada, en definitiva, con el proyecto de lucha armada.

(Autora) ¿Cuándo llegaron a esa conclusión?

KM A mediados de 1974. No en 1973. Ya habíamos perdido cantidad de gente. Yo tenía la imagen de que cada vez que la guerrillas brasileñas lanzaban algo, las barrían. Cuando cae presa la tercera tanda de compañeros en Uruguay, por abril y mayo de 1974, nos reunimos en donde yo vivía, un apartamento chiquito, con Mansilla. Yo era mayor que él, tenía 30 años. Le dije, `Negro, me ronda un fantasma, y es que nos está pasando lo mismo que a la guerrilla brasileña´. Cada vez que organizábamos algo nos barrían. `Hay que pararlo, así no podemos seguir´. ¿Creés que en ese momento yo tenía todo claro, que teníamos que romper con la lucha armada, con la violencia revolucionaria? ¿Qué teníamos que romper con el marxismo leninismo, convertirnos al pensamiento liberal? No. Hoy, tengo una cabeza más liberal. En aquel momento todavía no”. Kimal Amir en Memorias de insurgencia. Historias de vida y militancia en el MLN-Tupamaros. 1965-1975. Clara Aldrighi. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, 2009, p. 444.

Las reflexiones no fueron gratuitas para los llamados “renunciantes”. En una nota publicada por el diario La República en el año 2000 titulada “El MLN fue derrotado por la traición de dirigentes que hoy son blancos y colorados”, Eleuterio Fernández Huidobro manifestó que cuando algunos dirigentes "quedaron al frente de las huestes armadas hasta los dientes y con mucho más dinero que nunca” incurrieron en la traición y claudicaron, significando “un golpe en la nuca para el MLN”. Y agregó, “El MLN sufrió una implosión, esa línea de claudicación hizo que no estuviera en los momentos críticos de la historia del país y no estuvo. Esos mismos dirigentes que hablaban de que el MLN era pequeño burgués y que querían proletarizarlo terminaron abandonando el MLN y descubrieron que la revolución se hacía con Wilson (Convergencia Democrática) y ahora son militantes de los partidos tradicionales. Abandonaron una organización clandestina, la descabezaron de contactos y de medios, eso fue mucho más duro que todo para la gente". http://www.larepublica.com.uy/politica/27015-huidobro-atribuyo-a-la-traicion-y-a-la-claudicacionhistorica-derrota-del-mln

“Fue una lucha encarnizada, pero logramos parar la lucha armada y con eso evitamos que los militares pudieran desatar una gran carnicería. En primer lugar contra los rehenes, en segundo lugar contra todos los presos, luego contra sus familias y contra todos aquellos a los que la dictadura considerara sospechosos (…) Es cierto que rompimos con el MLN adhiriendo al marxismo leninismo. Era 1974, quince años antes de la caída del muro del Berlín. Si la acción militar no era el camino, si lo que teníamos que hacer era ganar la cabeza de la gente como comenzábamos a pensar, la herramienta que teníamos en aquel entonces era el marxismo leninismo, que había triunfado en otras partes del mundo. Y no pensábamos en adherir al Partido Comunista uruguayo, sino al marxismo leninismo tal como interpretaban los vietnamitas: desarrollando una política y preparando a la gente para una futura batalla militar. Porque todavía creíamos que la violencia era la partera de la historia. Es cierto, sí. No rompimos en un solo acto con la lucha armada, la violencia y el marxismo leninismo. Fue un proceso. Pero al dar el primer paso, al frenar los planes de volver a atacar al Uruguay, evitamos una carnicería que hubiera sido mucho peor todavía de la que hubo”. Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, pp. 203-204.

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KM “Las discusiones (1973-1974) eran todos los días y eran muy profundas. No vivíamos encerrados, nos reuníamos con otra gente que venía de Uruguay, y cada tanto con nuestros políticos. Ellos también nos influían, esa es la riqueza. ¿Qué nos decían? `Muchachos, el camino no es la lucha armada. Hay que volver a la democracia. Zelmar me lo decía permanentemente (…) Todo eso nos jugaba para decir que, efectivamente, no solamente teníamos que parar ´por ahora`. Nos llevó a entender que en Uruguay el camino es político. Pero no habíamos roto con el criterio de la violencia.

(Autora) Con el marxismo leninismo tampoco

KM Sí, pero ya mucho más debilitado. Formalmente con el marxismo leninismo rompemos en Europa.

(Autora) En mayo de 1976 ustedes difunden un documento en el que reivindican el marxismo leninismo.

KM Todavía. Ahí empieza en nosotros, de a poco, a cuestionarse el tema. Entonces nos planteábamos: no a la lucha armada, el camino para derrocar a la dictadura es político, es ampliar el frente democrático anti dictatorial. Y empezamos a trabajar ya no para la UAL, sino para la Convergencia Democrática (…)

El proceso fue así, porque nosotros seguimos un tiempo dentro de la concepción del marxismo. Pero claro, a medida que avanzábamos en ese proceso, lo del marxismo leninismo se iba debilitando. Porque además en Argentina, como te dije, yo hablaba con Zelmar, aquellos hablaban con el Toba Gutiérrez Ruiz. Yo hablaba también con Nelson Alonso, de la 99, y con el Viejo Washington Fernández, viejo dirigente colorado, ministro de Luis Batlle (…) Todos influyeron muchísimo. Pero en Europa se dio otro fenómeno. Aparte de que Europa era distinta al Cono Sur en ese momento, políticamente hablando. Podías contactarte con otra gente. Y empezamos a leer otras cosas. Entramos a la lectura de otros textos uruguayos. Aunque te parezca mentira, volvimos a Rodó. A José Pedro Varela, a Vaz Ferreira, al Tucho (Alberto) Methol Ferrer”. Kimal Amir en Memorias de insurgencia. Historias de vida y militancia en el MLN-Tupamaros. 1965-1975. Clara Aldrighi. Ob.cit, pp. 451-452.

“(Autora) En el documento del 1 enero de 1975 que fundamenta la resolución de la comisión política ampliada de expulsar del MLN a los cuatro “renunciantes” (William Whitelaw, Alemañy, Amir y Mansilla), no hay ninguna referencia a condenas a muerte. Los cañeros estaban en la dirección.

KM Es lo que se nos comunicó a nosotros verbalmente. Vos fijate: se nos comunica que éramos traidores porq ue habíamos detenido la lucha armada y éramos contrarios a ella. Lo cual era cierto. Segundo: que pretendíamos embarcar al MLN en alianzas pequeño burgueses, con Michelini y Erro, que también era cierto. Esos eran los `los pequeños burgueses´ con los cuales nos reuníamos. Con ellos habíamos formado la UAL. La tendencia Proletaria estaba en contra de la UAL. Y la tercera razón era la famosa del faltante de dinero. Se nos declara traidores y se nos comunica que estábamos condenados a muerte. Nos querían mandar a células del PRT, uno para el sur, otros para el norte”. Kimal Amir en Memorias de insurgencia. Historias de vida y militancia en el MLN-Tupamaros. 1965-1975. Clara Aldrighi. Ob.cit, p. 454.

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“(Autora) ¿En qué momento se marchó de la izquierda?

KM Cuando vuelvo del exilio me integro de lleno a la (lista) 99. Porque a mí me ganó el Pito (Zelmar) Michelini, con la 99. Como yo conocía a Hugo Batalla –que me fue a esperar al aeropuerto cuando volví- entré de lleno en la 99, que estaba en el Frente Amplio, en febrero de 1986.
Nosotros, la lista 99, nos vamos del Frente Amplio en 1989. En 1994, la 99 hace un acuerdo con el Foro Batllista, cuando gana (Julio María) Sanguinetti por segunda vez. Nos integramos al Partido Colorado por 1998 o 1999. Seguí con la 99 hasta que murió Hugo Batalla (…)

(Autora) Cuando se escindieron del MLN ¿llevaron consigo todo el dinero de la organización, como asegura otro entrevistado?

KM No es verdad. Cero centésimos nos llevamos. Cero centésimos. Yo llegué a Suecia refugiado en 1975, con un pasaporte que me dio un matrimonio argentino amigo, que me lo falsificó la gente del PCR uruguayo. Llegué a Suecia refugiado. Después de salir del campamento, para mantener a mi familia, como todo el mundo, fui a hacer un curso de tornero y repartí diarios de madrugada. Después lo que hacía era trabajar en un hospital limpiando cuartos de baño. Así me gané la vida en Suecia. Cuando me divorcié de mi señora me fui a Francia a retomar los estudios, a Lyon. Concretamente. Pasé más de un año haciendo changas de limpieza, enseñando español, hasta que logré entrar al Centro de Investigación del Cáncer en Lyon. Ganaba mi salario y le mandaba a mis hijos en Suecia (…) Cuando lanzan una acusación ¿qué podés hacer? Decir tu verdad, es la única forma. Puedo mostrar como viven mis hijos y nietos en Suecia. ¿Dónde están mis riquezas? Si hace tantos que volví ¿por qué no me compré campo o edificio o barco? ¡El auto lo saqué en una rifa del club del Banco!
Hace 35 años de esto. Durante 35 años he tenido que vivir con ese estigma. Cuando rompimos con el Frente Amplio, me pasó de cruzarme con compañeros o compañeras que no me conocían de antes, y espetarme así en la cara: `Socialdemócrata traidor´. Porque nos habíamos ido del Frente Amplio.
Nunca me olvidaré cuando el Hugo Batalla dijo en febrero o marzo de 1989 que el Frente Amplio no estaba en condiciones de gobernar el país. Aparecieron pintadas: `Batalla traidor´. Entonces, el problema no es la plata, sino las profundas divergencias políticas e ideológicas.

(Autora) No fue el MLN quien realizó esas pintadas.

KM No. No estoy hablando del MLN. Quiero decir que hay una cultura estalinista que se creó durante décadas, que ha impregnado a muchísima gente. Esa cultura no está encuadrada en una determinada organización. Está expandida, cunde entre alguna gente. En otra no.
Yo soy alérgico a los epítetos, pero hay cosas que son fantásticos de ellos. Antes de ponerse a analizar algo, lo primero que hacen es largar el latigazo del epíteto. Como la gente de campaña que prepara el ganado para el consumo y lo marca con una tiza azul en el pescuezo. Esos pobres bichos ya quedan marcados para el matadero. Esto es lo mismo. Esa mentalidad es la que hay que desterrar. ¿Con qué armas luchás contra alguien que está imbuido de esa mentalidad? Con nada.
Me acuerdo de un compañero en Argentina, con el que hablábamos un día Mansilla y yo, contándole cuál era la discusión. Él dice: `Tienen que aplicar la leyenda Tao´. Nos cuenta esa leyenda, que hablaba de arroyos en medio de un desierto que no lograban perdurar y por último dijeron: ´Elevemos y busquemos tierra fértil´. Lo que nos dijo aquel ex puntero izquierdo de Nacional, en un boliche en Buenos Aires, a mí me clarificó todo. En este desierto, con estas mentalidades, es imposible seguir discutiendo. Si no era el tema de la plata, iba a ser cualquier otro; iban a inventar cualquier otra basura”. Kimal Amir en Memorias de insurgencia. Historias de vida y militancia en el MLN-Tupamaros. 1965-1975. Clara Aldrighi. Ob.cit, pp. 444-449.

***

“Mi madre era blanca, pero cuando yo volví del exilio se había hecho frentamaplista por todo el dolor que le había tocado vivir, un dolor que la dictadura hizo que se transformara en profundo rechazo a los milicos. Una parte de ese odio estaba plenamente justificado, porque los milicos se lo ganaron con la tortura. Pero otra parte de ese dolor nos correspondía a nosotros, a mí, aunque ella no se diera cuenta” Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, p.152.

Con todo, Kimal Amir reflexionando sobre el pasado dice: “Lo hice con el cien por ciento de mi convicción, entonces. Pero hoy comprendo que fue un error muy grande haber adoptado aquel camino y trabajar para que muchos otros lo tomaran, en el afán de dar todo de mí para terminar con la pobreza y alcanzar una sociedad de justicia e igualdad. Yo me siento responsable por lo que a mí me toca. Por eso procuro, en la medida de mis posibilidades, trasladar a los demás y, sobre todo a los muchachos que felizmente no vivieron aquella época de confrontación y violencia, mis reflexiones basadas en mis propias vivencias”. Kimar Amir en Historias Tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN. Leonardo Haberkorn, ob.cit, p.213.

miércoles, 17 de agosto de 2011

A las escondidas con la libertad


Por Diego Martínez

La democracia no es suficiente.

La vigencia del sistema democrático en Uruguay no asegura por sí solo la vigencia plena de la libertad. El ejemplo en la “generación del 45”, particularmente de lo que Aldo Mazzucchelli ha denominado “la generación crítica”, da cuenta de un sistema democrático plenamente vigente, aunque en una sociedad cuyos soportes liberales fueron cuestionados y debilitados sistemáticamente.

La libertad tiene aún por delante un trayecto de construcciones que ineludiblemente debe recorrer, si de verdad la comunidad aspira al goce de sus ventajas y al ejercicio real de sus valores por ésta y las próximas generaciones.

Esa construcción pasa por las interminables pujas que la vida cotidiana dirime y que tiene que ver con la teoría, con la doctrina, con el aporte ideológico, por supuesto, pero sobretodo y ostensiblemente con la literatura que leemos, el cine, teatro y televisión que vemos, la educación de nuestros hijos, la gestión social de religiones y ciencias, la participación en el deporte, el acceso y ejercicio de nuestros derechos, el acceso a las ofertas, el acceso a la información, el disfrute de las fiestas populares y así múltiples actividades que hacen la cultura de nuestra sociedad.

Democracia no es igual a libertad, es una condición, un instrumento, una garantía. Es muchas cosas. Pero existen ámbitos en que la vigencia de la libertad no se dilucida a través de técnicas democráticas. Reparemos solamente en el ejemplo del profesor y su alumno. Puede existir allí la expresión de mayor libertad aún cuando la educación se imparta en un país sin democracia. Al contrario, también ocurre que docentes -aún en sistemas democráticos- arrasan con la libertad en la relación diaria que mantienen con sus discípulos.

Del mismo modo es impensable una propuesta liberal concebida exclusivamente desde el enfoque económico. En este sentido, la distinción que realizó Benedetto Croce (“Liberalismo y liberismo”, 1928), entre el liberalismo como una cosmovisión ética y el liberismo como estricta libertad económica, sigue tan campante.

Benedetto Croce tuvo razón y lo que ahora se denomina “neoliberalismo” no es más que lo que él llamaba “liberismo”, una aplicación de ciertas libertades al funcionamiento de la economía.

Para el liberalismo la libertad es un fin (y por supuesto un principio). Pero para los neoliberales la libertad es un medio, que al postular la modificación de regulaciones, monopolios y al propio Estado, privilegia a ciertos actores y sus intereses particulares.

En buena medida, el neoliberalismo y la izquierda dogmática, terminan operando en un mismo sentido, que no es otro que el eclipsamiento del individuo. El primero ataca los monopolios públicos para luego formar monopolios privados. La segunda los defiende, aunque postergue al individuo y termine sometiéndolo a la lógica de sus prioridades .

No haber entendido esto, o no haber luchado para que se entendiera, por parte de algunos integrantes del elenco liberal de Uruguay y América Latina, generó una confusión entre liberalismo y neoliberalismo. Esta circunstancia, paradójicamente “liberó” territorios para el avance de los escépticos y por supuesto de los enemigos del Uruguay verdaderamente liberal.

Nuestro silencio, nuestra omisión, la aceptación, facilitó que hoy se gobierne al Uruguay desde un neoliberalismo de izquierda que juega a las escondidas con la libertad del individuo.

martes, 9 de agosto de 2011

Construyendo una sociedad permisiva . Si soy culpable....

Por Nicolás Sosa

Tengo la sensación que cada día confundimos más lo que son las libertades individuales con la construcción de una sociedad permisiva. Si bien puede parecer un pensamiento conservador, entiendo que no se puede disociar los derechos a los deberes. No se puede vivir en una sociedad donde en nombre de las libertades se permita realizar todo lo que se quiere. Creo que un mundo civilizado debe estar estructurado bajo normas y reglas, de las cuales, muchas de ellas están directamente vinculadas a la interrelación de los individuos entre sí.

Al parecer, hablar de límites, normas, obligaciones y deberes es mala palabra y están asociados a modelos totalitarios, cuando en realidad, sin estos, no podemos pretender tener una sociedad civilizada.

Lógicamente, aún somos una sociedad conservadora en algunos temas y creo que por allí sí se debe trabajar en el sentido de lograr la igualdad entre todos los integrantes de la sociedad, donde todos tengamos los mismos derechos y no existan modelos discriminatorios que no hacen otra cosa que generar exclusión, indiferencia a las normas y violencia.

En este camino de la igualdad y lograr la mayor libertad de las personas, entiendo que nos vemos enfrentados a no caer en disfuncionalidades que resulten hacernos errar las acciones tomadas y en consecuencia la permisividad sea la causa que termine por destruirnos como sociedad.

Esta permisividad social irresponsable nos hace correr el riesgo de caer en el transcurso del tiempo la estructura de una sociedad civilizada y aceptada.

A priori, las normas de convivencia o normas sociales deberían en su conjunto estar basadas en principios morales y éticos, por lo que ser permisivos ante esto es indirectamente permitir lo anti-moral, lo anti-ético. Es claro poder ver como cada día prestamos menos atención o cuidado a los valores mencionados; creemos que con el simple hecho de enviar a un centro educativo a nuestros hijos o intentar transmitirles esos valores en nuestras casas la tarea está cumplida y no hay nada mas alejado que eso.

Los niños, adolescentes, jóvenes y también los adultos vivimos en sociedad; asimilamos, absorbemos y confrontamos a cada instante lo que debería ser de lo que en realidad es. La construcción de esos valores se fortalece o se debilita a partir de lo que nuestra sociedad nos brinda.

Es por estas razones, que creo que como sociedad deberíamos revisar los mensajes que directa o indirectamente nos estamos continuamente brindado o estamos recibiendo y comencemos a no sentirnos culpables por entender que los límites nos cuidan y nos permiten vivir libremente en sociedad.

Confundir las normas y sus controles con “mano dura” es caer en un facilismo que nos aleja cada día de poder vivir y convivir más y mejor en una sociedad civilizada.

Las normas deben ser construidas por la colectividad, en base a lo que se quiere y se espera como sociedad y dichos límites deben ser claros, precisos y por su puesto que no permeables, apuntando siempre a la igualdad de los derechos para todos sus integrantes.

La contrapartida a esto, es el camino que creo estamos recorriendo a pasos agigantados y donde indirectamente estamos construyendo una sociedad permisiva, donde miramos todos para los costados y donde la violencia e indiferencia día a día van ganando territorio entre nosotros.

La eterna e indeclinable lucha del hombre por su libertad

Por Luis Baietti

La lucha por la libertad ha sido una constante en la historia de la humanidad. Y una de las más nobles empresas humanas.

Sólo que no siempre ha tenido el mismo sentido. Luchar por la libertad en la época de la Revolución Francesa era luchar contra la monarquía. Muchos años atrás, en cambio, luchar por la libertad era luchar por el poder del Rey que era el contrapeso al poder de los señores feudales, dueños de las tierras, que eran quienes explotaban y esclavizaban a los más humildes. Era luchar por el poder del Zar para librarse de la opresión de los Boyardos.

Luchar por la libertad en la época de la Revolución Industrial fue luchar contra el capitalismo, que imponía una deshumana explotación del trabajo, con jornadas laborales de increíble duración, niños de tierna edad obligados a trabajar y hasta encadenados a las maquinas, etc.

Fue en ese contexto que surgió el Marxismo y pagó tributo al medio ambiente. Hoy está de moda estigmatizar a Marx y considerar un anatema todo lo que dijo, pasando por alto que fue un gran sociólogo e historiador y que legó importantes conocimientos a nuestra cultura. No debe confundirse la obra del intelectual con su praxis política.

¿QUÉ FALLÓ CON EL COMUNISMO? No fue, como muchos desearían creer una mala implementación de una idea correcta. El error estaba en su esencia.

Marx se veía como el adelantado de una revolución libertadora. Para él, el trabajador iba a ser libre cuando se eliminara el capitalismo y por ende los capitalistas y la explotación del hombre por el hombre. Como este proceso no podía ser pacifico porque los capitalistas no iban a entregar voluntariamente el poder, era necesario un periodo de transición entre la democracia burguesa dominada por el capital y el futuro estado comunista sin clases. En esa etapa revolucionaria que serviría de transición, regiría el poder de la clase revolucionaria por excelencia: los trabajadores. Era la famosa DICTADURA DEL PROLETARIADO.

Varias cosas no funcionaron como fueron previstas. En primer lugar, la sola idea del estado dictatorial transitorio contenía una grave falencia: ¿quién iba a determinar cuándo se había alcanzado la fase en que la dictadura no era más necesaria si el poder estaba en manos de una dictadura, fuera de quien fuera? ¿Alguien oyó alguna vez hablar de un dictador que decida que ya está, ya ha cumplido su misión y entregue pacíficamente el poder?

En segundo lugar, el comunismo triunfó, contrariamente a la teoría, no en países industrializados con una poderosa clase obrera sino en países atrasados como Rusia que prácticamente no había salido aun del feudalismo y desconocía el capitalismo. ¿De dónde iba a surgir la vanguardia obrera revolucionaria en los términos que concibió Marx?

Y por último nadie descubrió aun como edificar ese hombre nuevo del que habla la teoría, un hombre que se mueve por intereses colectivos y no por el viejo y querido interés individual egoísta. El resultado es que las empresas estatales sufrieron de todos los defectos que son inherentes al Estado empresario, solo que multiplicados en sus efectos porque el Estado era el único empresario.

El Estado comunista oprimía al individuo de dos maneras superpuestas. Lo oprimía políticamente al impedir el ejercicio de los derechos civiles, imponer una férrea censura del pensamiento, e imponer un partido único privando de sentido a las elecciones que periódicamente seguían realizándose. Pero además lo oprimía en la base misma de su existencia ya que el Estado era el único empleador, el único proveedor de ciertos bienes entre ellos el de la vivienda. Y por lo tanto estaba en inmejorables condiciones de aplastar a cualquier enemigo interno.

El capitalismo pronto aprendió la lección y se adaptó a la existencia de un rival peligroso y temible que podía expandirse. Aparecieron las leyes sociales, el Estado benefactor que pusieron límites al funcionamiento de las formas más despiadadas de explotación. Aparecieron las socialdemocracias, que operaron importantes transformaciones sociales en un clima de libertad política y de mantenimiento del respeto a la propiedad privada, solo que controlada en su accionar y orientada para que sirva al bienestar general. Yo diría que el mayor legado del comunismo lo encontramos paradojalmente en los países que no fueron comunistas y no en los que sí lo fueron.

¿QUÉ OCURRE EN EL MUNDO DE HOY? El comunismo se autodestruyo, desapareció casi por completo del mapa, salvo algunos remanentes arqueológicos. El capitalismo, privado de rivales está ensayando volver a su periodo de mayor discrecionalidad utilizando la globalización y la competencia entre países para ir eliminando progresivamente las concesiones sociales que, desaparecido el peligro y el enemigo, ya no son necesarias.

Se está imponiendo la TEORÍA ECONÓMICA ÚNICA., que propugna un Estado ausente que se limite a proporcionar el marco legal en el que los mercados actúen libremente y tomen todas las decisiones fundamentales. El gobierno así vaciado casi por completo de sus funciones, continua siendo democrático y electo por el pueblo, pero va careciendo cada vez mas de importancia, se va convirtiendo en un mero adorno. La democracia se está volviendo un formulismo inútil donde se elige un gobierno impotente que asiste impasible a las decisiones que son tomadas en el seno de los grandes grupos de interés. Nos hemos librado de la DICTADURA DEL PROLETARIADO, pero estamos cayendo en la DICTADURA DEL EMPRESARIADO.

Y la lucha por la libertad deberá continuar. Sólo ha cambiado de oponente.

lunes, 8 de agosto de 2011

El Valor De Nuestras Propias Actitudes. Hacia La Construcción De Una Sociedad Mejor

Por Nicolás Sosa

¿Qué porcentaje real de los problemas existentes en la sociedad actual se solucionan con la mejora en gestión y acción del Gobierno y que porcentaje está en nuestras propias manos?

¿Es real que si todos ganáramos más dinero, si pagáramos menos impuestos, si el Estado brindara más y mejor educación y su administración fuera eficiente y eficaz, seríamos más felices y tendríamos una mejor sociedad?

¿Si mañana al despertar viviéramos en un país que estructuralmente pudiera brindarnos eso, podríamos dormir seguros y con tranquilidad?

¿Desaparecía la pasta base?, ¿Dejaríamos atrás todos los rencores de la historia que nos llevó a la Dictadura o la fórmula utilizada hacia la salida democrática?, ¿Los vagos, empezarían a tener ganas de trabajar?, ¿Los vivos quisieran dejar la vida fácil de ganar dinero a expensas de los demás?, ¿Los padres estarían más fortalecidos y responsablemente cuidarían que sus hijos fueran a la escuela?, ¿Algunos adolescentes dejarían de tener sexo irresponsable y dejarían de tener hijos a edades tempranas?, ¿Tendríamos familias más unidas?, ¿Nos empezaría a importar más el otro?, ¿Podríamos ir a los eventos deportivos sabiendo que no existirán hechos de violencia?, ¿Apagaríamos un poco más la tele a la hora de la cena para comunicarnos mejor con los nuestros?.

En fin, tengo la idea que la sociedad actual tiene ya incorporada tanta cosa negativa que, pese a cambios gubernamentales, un gran porcentaje de lo que deseamos esperar está en nuestras propias manos. Podríamos caer en el facilismo de pensar simplemente que sí, que el dinero hace o ayuda a la felicidad y seguramente en algo es cierto...No es lo mismo llegar de trabajar a tu casa e igualmente no poder poner un plato de comida a tus hijos en la mesa...

Bin Laden y Michael Jackson tenían mucho dinero, Ricardo Fort también lo tiene...

Es inviable formar un grupo de auto-ayuda donde participáramos todos los integrantes de la sociedad y juntos, a través del intercambio de nuestras experiencias modifiquemos nuestros hábitos y actitudes con el fin de construir una sociedad mejor.

Soy un ferviente pensador y creyente que por suerte, mucho de lo que no nos gusta, mucho de lo que no queremos y mucho de lo que quisiéramos mejorar, está en nuestras propias manos. Por supuesto que paralelamente a eso se deben dar otras situaciones del mundo exterior al hogar, pero lo principal, la transmisión y educación principal de valores aún está en nuestras propias actitudes.

Es muy fácil pedir o esperar del Estado aunque también sea muy legítimo, pero nuestras propias actitudes, todo lo que hacemos o decimos es la principal causa o efecto de lo que generamos en los demás, empezando por nuestra propia familia, en nuestros propios hijos.

Lejos estoy o me siento de ser un ejemplo para nadie, y por eso mismo es que tomo conciencia de que mucho de lo que espero está en mis propias manos, que no tengo que esperar de nadie para ser mejor persona, mejor padre, mejor hijo, mejor hermano, mejor amigo...

Entiendo que si como personas individuales, integrantes de una familia, de un colectivo, reflexionáramos sobre nuestras propias actitudes y trabajáramos en recorren más y mejor los caminos que aspiramos, los niveles del denominador común social mejorarían.

Es claro que los distintos niveles culturales y educativos de una sociedad tienen ciertas diferencias a la hora de comparar valores, ninguno es mejor que otro, son distintos, y si en cada nivel se hiciera este ejercicio de forma individual creo que seríamos mas exigentes y menos permisivos con actitudes y conductas de lo demás. Creo en el efecto contagio, para bien y para mal. No puedo poner límites a alguien cuando no me los pongo a mí mismo. No puedo exigir a los demás lo que yo mismo no hago.

Podemos pedir muchas cosas al Gobierno, pero si el mismo es, al igual que la sociedad, el resultado de lo que somos o lo que hacemos, entonces empezaré por ver que actitudes puedo mejorar yo para contribuir con el país que quiero.

Las ventajas de la libertad

Por Diego Martínez

Nuestra sociedad debe resolver su dilema central del siglo XX si aspira a gozar en verdad de la libertad en el siglo XXI, restaurar su matriz liberal. Gestada desde el documento más importante en nuestro proceso histórico, las Instrucciones del año XIII, una contramatriz de cuño iliberal, dogmática, materialista, ha bloqueado la cultura de las oportunidades para hegemonizar la cultura de las necesidades, expresada en un igualitarismo que sólo parirá esclavitudes y esclavos. Mirémoslo en su base, la enseñanza primaria uruguaya tiene mayor inclinación a formar niños proletarios que productores. Es preciso reinstalar esa matriz, liberal, basada en la cultura de la oportunidad. Una conciencia es inexorable despertar y alumbrar en ese proceso social, la de la clase media. En ella reside hoy la expectativa de una gran y verdadera revolución, la revolución de la clase media. El Partido Colorado Batllismo debe asumir el rol de vanguardia en ese proceso.

El extravio populista de la izquierda

Por Juan Martín Sánchez

El concepto “Populismo” es un concepto complejo en las ciencias sociales, tanto es así que Isaiah Berlín dijera en 1947, que era un concepto “cenicienta”, es decir que muchos fenómenos políticos tienen rasgos populistas, pero que el “populismo puro” solo podeos encontrarlo en casos muy específicos, al igual que el zapato solo encaja en la cenicienta, e concepto solo sirve con precisión absoluta para definir algún que otro proceso político de América Latina: No obstante y aún partiendo con estas precauciones conceptuales, el término Populismo se ha difundido y es de uso común en nuestra región(aunque sus orígenes se asocian a movimientos campesinos conservadores de EEUU o Rusia), el concepto nos es tan familiar, y es usado de forma tan frecuente, que muchas veces no nos molestamos en definirlo con mayor precisión. Es por ello que para escribir esta nota nos hemos dedicado a revisar diversos materiales referidos al concepto del Populismo, y a partir de la revisión conceptual(Guy Hermes; Alain Toruraine; Di Tella,Francisco Panizza, Mackinnon y Petrone) vamos a construir un concepto operativo que reuner muchas de las características de que teóricamente es un gobierno populistas.

Podemos decir que e populismo define un tipo de sistema político y de gobierno, que I)apela a las masas(a lo popular);II) en el cual existe un movimiento-partido, que detenta el control del estado, y de los sindicatos; III) es un tipo de gobierno reformista que muchas veces aplica políticas de ampliación del estado, o utiliza el Estado con fines clientlísticos, IV)existe muchas veces un líder carismático, que se comunica con la población mediante los medios de comunicación, sin intermediarios, V)aunque los populismos no son dictaduras(en el sentido clásico del término)tampoco son republicanos, y muchas veces utilizan las intitucines republicanas modificándolas para incrementar el poder del gobernante son típicas las reformas constitucionales, para aumentar las atribuciones del poder ejecutivo en detrimento del legislativo), los VI)populismos tiene además un mal concepto de los políticos definidos por ellos como “tradicionales”, y muchas veces el líder populista se presenta a si mismo como un líder “renovador”, al margen del sistema de partidos(frecuentemente es un “outsider”, militar o sindical), muchas veces gobiernan por decreto, son autoritarios, censuran o controlan la prensa, y apelan a un sistema de democracia “plebiscitaria”, ya que no creen en las instituciones republicanas o los poderes del estado, por ello muchas veces se encuentran enfrentados con el parlamento, VII)los populismos emergen sobre todo en contextos de crisis políticas y económicas, y son propios de países con débiles sistemas partidarios, o con sistemas partidarios inestables, VIII)generalmente también los populismos tienen discursos de polarización social, y son frecuentes las dicotomías del tipo “Pueblo-Oligarquía” o “Nación-Imperio”, las cuales son usadas como catalizador de la movilización social, auque suele suceder con creces que los populismos no son revolucionarios, y no desafían el orden establecido mas que en los discursos.

Estas son algunas de las características generales que podemos encontrar en los distintos sistemas populistas a lo largo de la historia de Latinoamérica. Podemos además siguiendo a algunos analistas dividir las experiencias populistas en tres grandes momentos, u “olas populistas” al decir de Susane Gratius:

1)Una primera ola populistas o “Populismo Clásico”, podemos encontrar entre los años 30 y 50, los años de la sustitución de importaciones o modelo ISI; en este período gobiernos como los de Perón en Argentina; Vargas en Brasil y Cárdenas en México, llevaron adelante políticas de corte reformistas y antiimperialista, ampliaron los fines del estado, crearon empresas públicas, extendieron los derechos sindicales, las políticas sociales, reformas agrarias, etc. Todos estos gobiernos fueron gobiernos reformistas(en ese aspecto comparten características con el Batllismo) sin embargo fueron(sobre todo el Peronismo) gobiernos autoritarios, que modificaron y debilitaron las instituciones republicanas, construyeron sendas burocracias, controlaron los medios de comunicación, y los sindicatos, el peronismo clásico en las dos primeras presidencias de Perón incluso aspiro a consolidar un modelo de corte corporativo de raíz fascista.

Estos populismos clásicos emergieron en un fuerte proceso de crisis originado por la gran depresión de los años 30, que dio por tierra los esquemas de integración económica de América Latina con el mercado mundial, al mismo tiempo produjo en muchas sociedades de la región la crisis de los regímenes oligárquicos asociados al “Modelo de crecimiento hacia fuera” o “modelo agroexportador”.Su origen esta vinculado a la crisis capitalista, y a la emergencia de modelos alternativos de desarrollo basados en la sustitución de importaciones. La ola de los populismo clásicos, tuvo su importancia en generar políticas de inclusión social, para sectores marginados durante los años de los regimenes oligárquicos, pero al mismo tiempo represento en muchos casos un fuerte retroceso de la institucionalidad republicana, un predominio del personalismo(casi como una vieja reedición del fenómeno secular del caudillismo), genero también un impacto muy negativo en el plano de la economía debilitando las bases económicas de América Latina, generando burocracias y sindicatos reaccionarios y conservadores, partidos y movimientos políticos de corte faccioso.

2)La siguiente Ola populista latinoamericana se desarrolla entre los años 80 y 90. de la mano de caudillos como Menem en Argentina, fujimori en el Perú, Carlos Andrés Pérez en Venezuela y Collor de Melo en Brasil. Esta segunda ola populista mantiene los rasgos personalistas, autoritarios y antirrepublicano, pero cambia el enfoque de las políticas económicas, son populismos de “derecha” y aplican políticas económicas de corte Neoliberal(si es que tal concepto es adecuado a la región) sus resultados sociales y republicanos son pavorosos, sobre todo en la Argentina, de tal forma que a la ruina del populismo clásico(que nos dejo de herencia la conflictividad social de los 60 y70, y la inflación estructural) le sigue la ruina de los populismos de derecha, como consecuencia de las repetidas crisis que azotaron la región desde la crisis Mexicana(efecto tequila) hasta los acontecimientos de los años 2001 y 2002. Ambas olas populistas diferían en aspectos esenciales, pero eran igualmente antirrepublicanas y antiliberales, de tal forma que la región ha vivido en busca de sus “repúblicas perdidas” gran parte de la historia del Siglo XX.(dejamos de lado al Uruguay en el análisis de forma premeditada, ya que la temprana implantación de un sistema de partidos, partidocracia dirán Caetano y Rilla, la ausencia de un “Orden Oligárquico” de corte colonial o posterior neocolonial, y la existencia de una temprana y profunda experiencia reformista,el Batllismo, son factores que dificultaron la emergencia de fenómenos populistas en el país).

3) A la segunda ola populista en la región, y su crisis, no le ha seguido un proceso de consolidación institucional republicana, ni un proceso de reformas económicas tendientes a adaptar las economías regionales a las demandas de u mundo globalizado cada vez mas exigente, pro el contrario sobre las cenizas del populismo neoliberal de los 90 emergió la tercera ola populista, cuyo líder mas paradigmático es el presidente venezonalo Hugo Chávez. Pero no es el único, aunque el Chavismo representa el “tipo ideal” del populismo contemporáneo; los gobiernos de Evo Morales en Bolivia, Los kirchner en Argentina y Rafael Correa en Ecuador, constituyen ejemplos de la misma tendencia. La Tercera Ola populista(concepto de Susane Gratius, investigadora de la Universidad de Hamburgo) se caracteriza por un intento de retorno a elementos propios del primer populismo, el Estado incrementa su papel, se desarrollan fuertes(aunque no siempre eficientes políticas sociales), se desarrolla una política exterior que apunta al “tercerismo”(en realidad anti-Occidente), se incrementa el poder ejecutivo, y se plebiscitan los mandatos presidenciales. Los nuevos populismo se presentan a si mismo como “revolucionarios”, aunque suelen ser “revolucionarios sin Revolución”, dado que como ocurrió con e populismo clásico no alteran de forma significativa las relaciones de dependencia, o las relaciones económicas capitalistas, todo el “Modelo”(si es que tal cosa existe) se sostiene en los excepcionales precios de las materias primas en los últimos años(demanda asiática de por medio), el tercer populismo al igual que los dos anteriores esta expuesto a los vaivenes de la economía mundial, y al igual que el primero construyó un aparato burocrático que resultara muy vulnerable a los cambios en las coyunturas(Venezuela ya esta sufriendo inflación de por medio, los costos de las heterodoxas políticas económicas “bolivarianas”).

La gran duda, la gran interrogante que se plantea al futuro de la región es ¿hasta que punto estos nuevos populismos van a ser capaces de dejar detrás de si instituciones republicanas, sociedades mas equitativas, mayores niveles de desarrollo económico?, en vista a los que ocurrió con los antecedentes, y a las características de muchas de estas experiencias la duda es sensata. Como sea muy mal hace la “izquierda” al plegarse a estas experiencias populistas, pero mucho mas mal hacen los intelectuales, periodistas y políticos de la región al comprar “gato por libre”, es decir al confundir populismo con progresismo, no son la misma cosa, no se puede ser “progresista” sin ser republicano, y el populismo estimados no es republicano. Seguiremos profundizando en este tema

El País Quebrado: Pobreza, Exclusión y Segmentación Social

Por Juan Martín Sánchez

La campaña electoral 2009-2010, estuvo dominada por el tema de la seguridad, o mejor dicho, de la inseguridad ciudadana, y de las distintas formas de enfrentar el problema. El tiempo transcurrido desde la elección, y el ejercicio del poder por parte del nuevo gobierno de la Izquierda han demostrado la complejidad del tema, y su aparente falta de resolución.

Si algo me llamó la atención en el momento de las elecciones, y me sigue llamando la atención; es la ausencia casi total del tema social en la agenda política, pobreza, desigualdad y exclusión social, parecen haber desaparecido de nuestro léxico político, como si las realidades que describen estuvieran resueltas. Nosotros entendemos que la inseguridad ciudadana que se ha venido agravando en los últimos años es producto de un clima social crecientemente deteriorado, en el cual nuestro país vive un fuerte proceso de desintegración de su estructura social, y por lo tanto la resolución del problema pasa por detener el creciente proceso de fragmentación social.

Aclaramos por cierto, que no es nuestra intención caer en la ingenuidad del discurso oficialista, que muchas veces confunde los términos, entendemos que la inseguridad es un problema real, no una “sensación térmica” o una exageración de los medios de comunicación, pero también creemos que uno de los factores que ha contribuido sin duda a agravar el problema, es el creciente proceso de desintegración de la estructura social de nuestro país.



El Uruguay: la sociedad Hiperintegrada.



Hace tiempo el sociólogo Germán Rama, uno de los referentes intelectuales más destacados de nuestro país, acuñó el concepto de “Sociedad Hiperintegrada”, para referirse a las características de la sociedad uruguaya del siglo XX, una sociedad que se transformó y se fue integrada por medios de las políticas públicas aplicadas por el Estado desde principios de siglo. Es de destacar que el motor del proceso de integración social en nuestro país fue el Estado, recordemos que la sociedad uruguaya de principios de siglo XX, o fines del siglo XIX, era un sociedad heterogénea, integrada por diversos grupos sociales, con un fuerte componente inmigratorio ( incluso en fechas tardías, por ejemplo, en el censo de 1908, se destaca que el 17% de los uruguayos eran inmigrantes), el proceso de convertir la heterogénea sociedad “uruguaya” decimonónica en una sociedad uruguaya integrada socialmente, nacionalmente, en un sociedad de clases medias, ese proceso lo encabezó el Estado.

Siguiendo a los sociólogos Carlos y Fernando Filgueira (nos referimos al trabajo “El largo adiós al país modelo”, escrito por ambos autores), podemos decir que los pilares de la integración social del Uruguay fueron las políticas públicas, que podemos agruparlas en cuatro áreas:

I) Las políticas educativas, basadas en un sistema de educación público, construido desde la “Reforma Vareliana”, pero que a partir del Batllismo, y sobre todo desde la creación de los liceos departamentales, va a cumplir un rol central en la conformación de las “clases medias”.

II) La creación de un sistema de salud pública, que también cumple un rol abarcativo de amplios sectores sociales.

III) La creación de un sistema de previsión y seguridad social.

IV) Y las distintas leyes sancionadas durante los primeros años del siglo XX, las cuales fueron cubriendo la defensa de los derechos de la clase obrera, y otros sectores sociales.

La expansión del Estado y de las empresas públicas acompañada de un proceso de industrialización por sustitución de importaciones, también contribuyó a consolidar una clase media que era aún incipiente en el novecientos. El cenit del proceso sera el confiado y próspero Uruguay de los años cuarenta y cincuenta, una sociedad con fuertes mecanismos de integración social, y con una democracia ya consolidada.



¿Qué ha pasado desde entonces?



Como todos conocemos, el proceso de crecimiento económico que había contribuido a consolidar esa expansión del Estado y de las clases medias, se detuvo a mediados de los años cincuenta del siglo pasado, y desde la década siguiente el país vivió un proceso imparable de deterioro en sus condiciones de vida. No es el objetivo de la presente detenernos en este tema, cuya complejidad exigiría escribir otra nota aparte: vamos por tanto, a detenernos en la evolución de la situación social del país, y de su “sociedad Hiperintegrada”, desde la restauración democrática y hasta la fecha.

Cuando el país volvió a la vida democrática en 1985, el régimen de facto, entre otras cosas, nos dejaba con unos espantosos números de pobreza según los datos del INE, en 1986 el porcentaje total de pobreza era de 46%, es decir, casi la mitad de la población.

Conviene aclarar que en ciencias sociales cuando nos referimos a la pobreza nos referimos a la carencia de recursos para la satisfacción de las necesidades básicas, en nuestro país la misma se puede medir siguiendo dos métodos. El método de la “línea de pobreza”, que consta de fijar un ingreso económico requerido para satisfacer la CBA(canasta básica alimentaria), o la CBT(Canasta Básica Total), el otro método usado, en general considerado como el más adecuado es el de las “Necesidades Básicas Insatisfechas”(NBI). Los datos de pobreza son suministrados por el INE, y se actualizan metiante el método de la ECH o encuesta continua de hogares.

La evolución de los índices de pobreza en nuestro país durante el período de los gobiernos democráticos transcurridos desde 1985 hasta el año 2004, presenta la siguiente tendencia: desde 1985 y hasta 1995, la pobreza disminuye de forma significativa, en especial durante el primer gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti, según cifras oficiales, en 1989 la pobreza había descendido hasta 26%. El gobierno nacionalista del Dr. Lacalle mantiene la tendencia a la baja en los índices de pobreza, los cuales se sitúan en 1994 en un 15%. Durante toda la década del noventa se registra un leve repunte de la pobreza que se sitúa casi sin variaciones entre 1994 y 1999, entre un 15 y un 17%, y comienza a dispararse entre 2000 y 2004(recesión y crisis de 2002 de por medio), llegando a su máximo guarismo en 2004 donde el país tenía un 32% de pobreza, (cerca de un millón de pobres!). Si continuáramos la tendencia de la evolución en los indicadores de pobreza nos encontramos con que desde 2005 la misma viene disminuyendo de forma significativa, pasando del 32% al 18%, que es el último dato disponible.

Como se puede ver la evolución de la pobreza ha sido variable, han pasado gobiernos de los tres partidos mayoritarios, y desde los años noventa(por supuesto descontando el dramático período de recesión y crisis, entre 1999-2002) la pobreza se mantiene en unos guarismos cercanos al 17%. Estos datos también demuestran que no es cierta la absurda precisión de los economistas neoliberales de que el “mercado derrama”, el crecimiento económico (que fue la constante en casi todo el período mencionado), por si solo no es suficiente para poder resolver los problemas de pobreza y exclusión, sino que se necesita una fuerte y efectiva acción del Estado.



Exclusión y Segmentación Social.



El tema de fondo no es solo el de la pobreza, el problema central, es que en nuestro país se ha venido gestando un cambio profundo que conlleva la desaparición gradual de la vieja “sociedad Hiperintegrada”, que mencionaba el Prof. Rama. El asunto es que la democracia pos-dictadura no ha sido capaz de restaurar plenamente los mecanismos de integración social, que le daban cohesión a la sociedad de el Uruguay Batllista.

La pobreza en nuestro país ha venido generando un proceso de fuerte segmentación social, según Ruben Kaztman, la segmentación social es: “… es un proceso de formación de fronteras sociales y disminución de las oportunidades de interacción entre las personas de origen socioeconómico distintos. Su principal consecuencia es el debilitamiento de la integración de la sociedad y sus mecanismos centrales son la segregación residencial y educativa.”. Este proceso de segmentación social, viene cambiando la fisonomía de las ciudades del país, generando una situación en la cual se levantan rígidas fronteras de exclusión; por un lado barrios residenciales para ricos; y por otro barrios pobres (el crecimiento descontrolado del fenómeno de los “asentamientos irregulares”, cercano al 10% por año desde comienzos de la década del 2000, es solo uno de los síntomas). La segmentación social también revela le existencia de procesos de exclusión social, la misma se manifiesta en mecanismo que existen en nuestra sociedad y que hacen que los individuos no puedan contar con las mismas posibilidades de elevarse en la escala social, son mecanismos que dificultan la movilidad social ascendente, proceso que tan bien se había podido realizar en los tiempos de la “Sociedad Hiperintegrada”.

Entre los mecanismos de exclusión social de los últimos años, hay que destacar como muy significativos:

I) La des-industrialización del país, producida por el proceso de apertura económica. Y es que al desaparecer la tenue industria nacional, desaparecieron puestos de trabajo de clase media, que no pudieron ser reemplazados por una economía agraria que no generaba trabajo bien remunerado, es por ello que el país presenta hoy en día una distribución del ingreso bastante más inequitativa que antes. El agro contribuye al proceso de concentración de la riqueza, no distribuye de manera adecuada. Y eso tampoco hacen los puestos de trabajo generados en el sector servicios, porque muchas veces también son trabajos mal remunerados, que no requieren especialización ni capacitación.

II) La crisis del sistema educativo, ese es otro poderoso mecanismo de exclusión social, una educación, en especial la media que expulsa al 70% de los estudiantes, no es parte de la solución, es claramente parte del problema, y solo resolviendo la crisis de la educación se puede avizorar una mejora eficaz.

III) La segregación residencial y espacial, es otro de los mecanismos excluyentes, si los pobres y los ricos, viven en barrios de pobres y en barrios de ricos respectivamente, si no hay interrelación entre ambos, se genera un proceso de reproducción de pautas, valores y conductas. Que gradualmente van creando distintas subculturas sociales, alejadas y enfrentadas.

IV) Inequidades en la distribución del ingreso entre las generaciones, otro de los aspectos más preocupantes de la actual situación nacional, es el proceso creciente de infantilización de la pobreza, debido a este proceso es que la mitad de los niños nacen en hogares pobres y son pobres. Cuando el Uruguay salía de la dictadura la pobreza afacetada a los niños y a los adultos mayores mas que a cualquier otro sector social, pero la democracia posdictatiorial hizo la opción por asignar mas recursos a los adultos mayores, hoy la situación de la pobreza afecta de forma muy desigual a ambos sectores, en general hay cinco niños pobres por cada adulto mayor pobre. Lo que es una situación muy preocupante, y que de seguro significa que el Estado debe atender también la situación de infantilización de la pobreza, ya que de lo contrario las brechas sociales pueden agravarse con el paso del tiempo.

V) Proceso de desinstitucionalización creciente. En muchos casos por la propia segregación residencial, se viene produciendo una situación en la cual las redes sociales y estatales, como ser la educación y la salud no llegan a determinados segmentos de la sociedad.

Estos son algunos de los mecanismos que contribuyen a dificultar el proceso de integración social, la exclusión no es responsabilidad del excluido, sino de la sociedad. Debemos empezar por entender que los pobres no son pobres por su responsabilidad, el tema debe ser asumido como una deuda que nuestra sociedad debe resolver, el principal debe de la democracia postdictadura es la exclusión y la fragmentación social, debemos asumir que ese es el mayor desafío.

El Congreso Ideológico del Partido Colorado tiene mucho que decir al respecto, el otrora “escudo de los débiles”, el Batllismo, tiene la responsabilidad histórica de contribuir a resolver el problema, nuestro principal eje político, ideológico y doctrinario debería ser volver a construir una sociedad integrada. Es nuestra responsabilidad porque hemos gobernado más que ningún otro partido, somos también responsables del problema, y debemos contribuir a resolverlo. Construir ciudadanía, un concepto muy caro al discurso oficialista, es fundamentalmente construí ciudadanía, la pobreza, y la exclusión conspiran contra el pleno ejercicio de la ciudadanía.

El Uruguay ha vivido en los últimos treinta años un proceso de fragmentación social, que le ha llevado a ser una sociedad latinoamericanizada, es cierto que aún tenemos la mejor distribución del ingreso en la región (la más desigual del globo…), y que los índices de pobreza e indigencia vienen disminuyendo, peor también es cierto que hoy tenemos una sociedad más desigual, con más pobres, y más excluyente de la que teníamos. Las tendencias actuales deben ser atendidas, deben ser revertidas antes de que se consoliden. La ausencia del tema en la agenda política no puede más que preocuparnos seriamente, no solo de caducidad y seguridad debe nutrirse el debate en política.

La audacia que el alma pronuncia

Por Diego Martínez

El “no te metás”, “pase a estudio”, “desígnase una comisión”, o directamente el “no se puede”, nos tienen en el horno. Aplastados como sistema de oportunidades. Resignados a la mediocridad y a la soberbia del Estado. Condenados a apenas sobrevivir.

Todo lo cual nos desafía en el plano de la libertad. Los uruguayos y uruguayas gozamos de libertad a medias, pues es la hegemonía de las necesidades, su predominio respecto a las oportunidades, lo que compromete y posterga la vigencia plena de aquella. Y la libertad es el único camino hacia la felicidad, a poder querer realmente lo que tenemos y tener lo que queremos.

Es hora de audacia.

Contar con una buena idea, con una buena edad, o con buenas condiciones personales, es en nuestro país –sobretodo para quienes forman parte de la azotada clase media- un motivo de frustración. Desde el sistema tributario hasta los códigos que rigen los comportamientos en la economía –en su mayoría basados en la confianza- la peripecia de un emprendedor en Uruguay para producir, para generar riqueza, es cercana a lo milagroso. Poseer inteligencia, o arte, u oficio, o inventiva, bien puede resultar un dato menor por este pago si la cédula de identidad dice que ese fulano o fulana es joven. Carecer de bienes inmuebles si se aspira a acceder al crédito, es otra ruta segura hacia la desilusión.

Es preciso inaugurar el “se puede” y ello es posible si se elige la audacia como la gran herramienta para abrir caminos más allá del conservadurismo al que conducen los riesgos y sus incertidumbres. Es posible. E impostergable. En este sentido, una educación que forme productores y no proletarios, un sistema crediticio verdaderamente especializado y un rol más preponderante del seguro, pueden modificar las reglas de juego que hacen a nuestro sistema temeroso y probablemente por ello frustrante, expulsor y mediocratizador.

También es posible si quienes son dirigentes del sistema creen en la capacidad de recuperación de la gente. Es la oportunidad perdida por el Frente Amplio en estos años de gobierno. Ni ahorró parte de la bonanza –como los chilenos- ni la invirtió en acciones para el sistema de oportunidades. Sólo vio la ventaja de clientelizar a una parte de sectores empobrecidos por las crisis que colorados y blancos no supimos prever y menos encarar a fondo, con persistencia y audacia hasta terminar con el problema. Como sí lo propuso, lo impulsó y en buena medida lo logró Germán Rama desde el 95 hasta el inicio del nuevo siglo. En cinco años, con su reforma educativa dirigida a interrumpir los denominados “factores culturales de reproducción de la pobreza”, universalizó la educación preescolar para todos los niños de cuatro y cinco años, expandió las aulas de tiempo completo, creó la enseñanza media por áreas, descentralizó la formación docente, informatizó los centros educativos, creó los centros de lenguas extranjeras y los bachilleratos tecnológicos, con lo que Uruguay vio emerger una matriz diferente en su sistema de oportunidades. Alcanza con pensar en centenares de residentes del interior que ya no debieron llegar hasta el IPA en Montevideo para formarse como docentes, o miles de madres que pudieron empezar a trabajar porque sus hijos ingresaron en las propuestas escolares de tiempo completo.

Transcurridos los recientes años de bonanza, Uruguay debería tener solucionado el tema lechero, también el ferrocarrilero, deberíamos tener un nivel de endeudamiento mucho menor –planteado, además, sobre el respeto y el compromiso con las nuevas generaciones- otra universidad pública debería estar en marcha, otro IVA, liceos y escuelas técnicas de tiempo completo, la seguridad vial debería ya ser una asignatura curricular de nuestra enseñanza, la seguridad ciudadana debería formar parte de un plan estratégico inexistente desde siempre. Esto y mucho más está pendiente.

Para miles de jóvenes uruguayos, ingresar hoy y acá al sistema de oportunidades, es por ejemplo tener una moto. Hasta que un accidente se los hace pensar. Para otros miles de jóvenes, oportunidad es sinónimo de irse, emigrar. En el caso de otros miles de compatriotas desocupados, de edad avanzada, el retiro jubilatorio es imposible. Ni ocupados, ni jubilados, pues. Tampoco acceden a créditos que viabilicen sus proyectos para producir. En este país no se puede gozar del sistema universitario si no se vive en la capital, si se pasa de la escuela al liceo público se deja de comer, los habitantes pagan energía y comunicaciones como no lo hacen ni los ricos de otras comunidades. El agua estatal, si uno se baña dos veces por día, probablemente pague IVA. Nacer en Uruguay hoy, es acceder al título de deudor de más de siete mil dólares, se nazca en Tres Ombúes, en Casupá, en Punta Carretas o en Sarandí del Yi. La audacia, siempre una actitud ausente y la libertad, pues, un valor vulnerado.

Es precisoi atacar los problemas del Uruguay y dejar de aceptar, de una vez por todas, al Uruguay como un problema.

La audacia nos desafía a gritos. Cuando algunos no quisieron escucharla en otras comunidades, los muros les escribieron “Basta de realidades, que empiecen las promesas!!”.

domingo, 7 de agosto de 2011

El Liberalismo y El Neoliberalismo, dos conceptos etiqueta

Por Juan Martín Sanchez

Neoliberal, Neoliberalismo, son conceptos que se suman al debate político de nuestro país y de la región, al igual que la dicotomía “Izquierda”/”Derecha”, El concepto Neoliberalismo parecería describir una realidad, una especia de adversario maligno de las fuerzas “progresistas” de la región. La izquierda, los intelectuales, los sindicatos, utilizan estos conceptos, y se los aplican automáticamente a los gobiernos anteriores al triunfo del FA en 2004, (es decir los gobiernos de los Partidos Fundacionales)casi como un rótulo o etiqueta. Pero ¿Qué es el Neoliberalismo? Creemos con sinceridad que es necesario debatir sobre los conceptos y sus significados, sin crear mitologías, o argumentos de tipo falaz.

En tal sentido el Neoliberalismo describe una concepción ideológica, que surge a partir de la segunda posguerra, a partir de los trabajos de los economistas Milton Fridman y Frederick Von Hayek, estos economistas, considerados también como miembros de la “Escuela Neoclásica” criticaron al socialismo y al Estado de Bienestar, y proponían un retorno a las políticas económicas de cuño liberal, las críticas de la Escuela neoclásica a la intervención del Estado en la economía comenzaron a dar sus frutos sobre todo a partir de la crisis de los años 70, cuando se produce una grave contracción del PBI de los países desarrollados. En ese contexto ambientado por la crisis petrolera de los 70, las explicaciones de los economistas neoliberales consiguieron gran éxito, porque parecían ser capaces de explicar la crisis a partir de las deficiencias del Estado en su intervención en la Economía. La crisis de los 70 terminó con los “30 años gloriosos del capitalismo” que menciona Hobsbawm en su “Historia del Siglo XX”, y al mismo tiempo termina con el consenso sobre el cual descansaba el “Estado de Bienestar” de raíz keynesiana, surgido al finalizar la Segunda Guerra.

De la crítica académica el Neoliberalismo alcanzó el gobierno con Margaret Tatcher en Gran Bretaña y con los republicanos Ronald Reagan y George Bush(padre) en EEUU, aunque fue el Chile de Pinochet el primer país en aplicar políticas recomendadas por los economistas neoclásicos. Pero ¿cuales son los postulados básicos del Neoliberalismo?, el Neoliberalismo, como su nombre lo indica es un “Neo” nuevo, Liberalismo (entendiendo aquí solamente la variable económica), propone o postula el retorno a los principios de la economía liberal clásica, a los principios de Adam Smith, que se habían visto cuestionados a partir de la crisis de los años 30. Algunos de los postulados básicos del Neoliberalismo son:

I)La disciplina fiscal, el control de los gastos públicos. Controlar el déficit para controlar los niveles de deuda.(esta propuesta es entendible si tenemos en cuenta los niveles de déficit alarmante de muchos países, como los latinoamericanos en los momentos de la crisis del modelo ISI).

II) Privatizaciones, reducción de los cometidos del Estado, hacia sus áreas centrales, es decir se propone volver a los “fines básicos”.

III)Políticas de desregulación, tanto a nivel financiero, como laboral.

IV)favorecer la inversión privada, se entiende que se debe devolver el control de la economía al mercado, por lo tanto a los inversores privados.

V) Defensa del derecho de propiedad (por ejemplo propiedad intelectual).

VI) Políticas de fomento de la competencia.

VII)control del tipo de cambio, los neoliberales entienden que la inflación debe ser combatida por medio de políticas de corte monetarista, para contener la inflación utilizando las políticas cambiarias.

Estos postulados económicos del Neoliberalismo, son similares a las políticas de ajuste aplicadas por los gobiernos de los países anglosajones, pero también por los países de América Latina en la época de la crisis del modelo sustitutivo de importaciones en los años 60 y 70. La tan denostada “Reforma Cambiaria y Monetaria”, aplicada por el gobierno Herrero-Ruralista a partir de 1959 buscaba justamente devolver la economía a los actores privados, y fomentar el crecimiento por medio de la inversión privada. En América Latina estas políticas económicas se asocian con lo que se conoce como el “Consenso de Washington” devenido en nuevo cuco, nuevo adversario que debía ser combatido, al menos hasta llegar al gobierno y terminar haciendo más o menos lo mismo.

Estos lineamientos económicos, algunos de los cuales resultan compartibles y otros, no, pero sin duda reflejan una concepción de la Economía de corte pragmático. Lo cierto es que hay muchos de los postulados económicos del Neoliberalismo que son difíciles de omitir, por ejemplo ¿quién puede hoy negar que es importante controlar los ´déficits fiscales o el endeudamiento del Estado?,¿quién puede hoy pretender que el Estado controle todos los aspectos de la Economía?, como suele ocurrir con las doctrinas económicas lo importante, antes que aplicarlas dogmáticamente, es evaluar y aplicar de forma pragmática políticas que puedan contribuir al crecimiento de la economía, yo en lo personal no comparto todos los postulados del Neoliberalismo en el plano económico, creemos que el Estado tiene roles que cumplir , y que en muchos casos el sector privado no cumple o porque no puede, o porque no le interesa, ahora bien, esto no significa creer que el Estado deba controlarlo todo, sino por el contrario resulta saludable que el sector privado, el empresariado tenga iniciativas, hay muchas cosas que realiza mucho mejor que el Estado. Lo que si esta claro es que resulta una gran incoherencia hacer como la izquierda uruguaya ha hecho, es decir pasarse décadas cuestionando las políticas aplicadas por los gobiernos anteriores y terminar haciendo más o menos lo mismo.

A estos lineamientos económicos debemos sumar otros aspectos del Neoliberalismo, que lo hacen distinto del Liberalismo a secas, del Liberalismo Clásico(que incluye aspectos filosóficos, culturales, políticos), el Neoliberalismo al menos en sus variantes originarias anglosajonas, es conservador, intenta volver a los “valores tradicionales” amenazados por lo que se entiende como el “avance” de las ideas de la Izquierda,( y podríamos agregar del liberalismo clásico), a las que se acusan de ser responsables de la “decadencia social”, el sociólogo británico Anthony Giddens(en su trabajo “La Tercera Vía”) señala lo siguiente(en relación al conservadurismo británico y estadounidense): “Los neoliberales unen las fuerzas del mercado a una defensa de las instituciones tradicionales en especial la familia y la Nación. La iniciativa individual se desarrolla en la economía, pero deben fomentarse obligaciones y deberes en otras esferas. La familia tradicional es una necesidad para el orden social, como lo es la nación tradicional”. Debido a lo que menciona Giddens es que el Neoliberalismo para algunos autores es también distinto al Liberalismo, y se puede identificar como “Neoconservadurismo”. En los países desarrollado anglosajones este pensamiento Neoconservador, busca defender los “valores tradicionales” y la “nación tradicional”, por ello se opone al feminismo, el laicismo, los derechos de las minorías sexuales, y los inmigrantes(el nefasto fenómeno del “Tea Party” en EEUU es un caso extremo).

Es así que el Neoliberalismo no es lo mismo que el liberalismo, ha sido uno de los éxitos de la izquierda regional asimilar ambos conceptos, como si fueran los mismo, convertir el republicanismo liberal, y simplificarlo para que entre todo en el concepto etiqueta “Neoliberalismo”, cuando en realidad en mucho aspectos filosóficos el Neconservadurismo es tan distante del Liberalismo, como de la Izquierda Marxista.

Quienes nos identificamos como liberales no podemos más que marcar distancia de estas manifestaciones conservadoras, que no son propias de la matriz Liberal filosófica, si somos liberales debemos defender las libertades de los individuos, y los derechos humanos(“derechos naturales” como se decía en la época de las Ilustración y las Revoluciones liberales), pero también debemos ser concientes que la Libertad y la equidad(su necesaria contraparte) requieren muchas veces un efectivo rol del Estado, y su intervención en la economía y la Sociedad, estas son las mismas cuestiones en torno al Liberalismo que inspiraron a José Batlle y Ordóñez y al Batllismo, que no es otra cosa que un Liberalismo Radical y Reformista, al que algunos llaman socialdemocracia, aunque no es exactamente lo mismo. Debemos entender que ser Liberal no significa ser un “fundamentalista del Mercado”, mucho más teniendo en cuneta los desastres que las desregulaciones financieras han provocado, y que son visibles en varias de las crisis económicas de los países emergentes y en EEUU.(el economista norteamericano Joseph Stiglitz en “El malestar en la globalización” estudia en profundidad las crisis de los años 90). En tal sentido parece que la tendencia en los países desarrollados es la de un retorno gradual a algún tipo de economía mixta, con un mayor papel de Estado que en los años anteriores, al menos esto será así si las reformas del presidente Obama tienen éxito en EEUU.

Y ¿Cómo andamos por casa?....El discurso de la Izquierda frentista y los sindicatos, siempre denunció en los 90 las políticas neoliberales, y propuso un “modelo alternativo” , pero en los hechos “las raíces de los árboles siguen en pie”, y los cambios anunciados han sido mucho menos radicales que los formulados, lo que ha generado toda una incertidumbre en los votantes mas tradicionales de la izquierda, algunos(como los sectores del 26 de marzo, lo la CI)decidieron ser coherentes al viejo discurso y abandonaron la coalición de izquierda, a la que denominan como “Izquierda neoliberal”, otros intentan explicar con piruetas conceptuales (bastante burdas) como lo que antes estaba mal(léase privatizaciones, inversión extranjera, etc.) hoy es bueno, mientras muchos no salimos del asombro de escuchar las justificaciones y el léxico de una izquierda que habla de “responsabilidad fiscal”, “comercio”, “inversiones extranjeras””, “reforma del Estado”, "grado inversor", etc.. En términos que antes habrían hecho a cualquier político que no fuera del FA (y a quienes los eran también, recodemos los sinsabores que el CR Astori tuvo que pasar) sufrir la etiqueta de “Neoliberal”(en general asociada con otras etiquetas menos agradables aún).

Durante años tuvimos lo uruguayos que aguantar la simplificación del mundo en blanco y negro, buenos y malos, para terminar en una especia de nada, que algunos llaman “convergencia ideológica”, o “correrse al centro”. Lo cierto es que cada iniciativa de los gobiernos de los partidos fundacionales fue denunciada por la izquierda como neoliberal, cuando en realidad como bien dice el Prof. Lincoln Maiztegui( en su obra “Orientales” tomo 5) los mismo gobiernos de los partidos tradicionales desde la restauración democrática, tuvieron sus matices y sus diferencias internas, sin duda que en ellos existían una tendencia general más liberalizadora, era en definitiva esta la corriente de aquellos tiempos, pero es innegable que las diferencias internas existieron y existen, entre sectores más conservadores y otros más socialdemócratas ,¿cómo entender sino que el “Foro Batllista” acompañará al FA en la junta de firmas contra la “ley de empresas públicas” propuesta por Lacalle?, ¿Cómo entender la “reforma de la educación”? La izquierda frentista siempre acuso a esa reforma educativa de Neoliberal (y desde el gobierno ha intentado desmantelarla) ahora ¿cómo puede ser Neoliberal una propuesta educativa que amplia los fines de Estado y extiende la educación?, es neoliberal establecer consejos de salarios como se hizo en el primer gobierno de Sanguinetti?, ¿cómo puede ser Neoliberal una economía en la que la mayoría del PBI la generaban el Estado?. Esto es lo que ocurre cuando se simplifica el mundo en visiones blanco o negro, cuando los conceptos se convierten en etiquetas, y son usados en consonancia. Esta claro que en los gobiernos democráticos de los 90 hubo una tendencia liberalizadora, más afianzada en el del PN, que en los colorados, y más afianzada en el gobierno de la “lista 15” que en los del “foro”, pero definir como “neoliberal” a todo el período parece tomarse una licencia muy grande al aplicar los conceptos, más si se comparan las políticas de aquellos gobiernos con los de estos, y se pueden ver las similitudes.

Esperemos haber contribuido al debate de ideas, siempre tan necesario, y mantener sana distancia de posiciones extremistas, tanto de absurdidades de izquierda, como de visiones de fanatismos de “libre mercado”, que en nuestro país no son menos que dislates, tomando en cuenta el peso que el Estado ha tenido en la construcción y la conformación del propio país, este país esta construido desde el Estado, y es el Estado por lo tanto una parte central en cualquier política que pretenda ser exitosa. Seamos por tanto más pragmáticos y menos prejuiciosos.

A propósito de la Izquierda y la Derecha

Por Juan Martín Sanchez

Izquierda y Derecha, son términos que todos usamos en política, ya que parecen servir para orientarnos y también para aplicar etiquetas a los que no piensan como nosotros, en realidad más que categorías definidas A priori , la izquierda y la derecha, son conceptos construidos socialmente a los que cada época y actor ha llenado con diferentes contenidos. Y es por ello que su utilización solo resulta útil y se asocia a un determinado marco de referencia.

El origen de esta dicotomía, según afirman los autores, hay que buscarla en la Revolución francesa 1789-1799 , durante este período cuando se produce la caída d la monarquía, y se instala en el gobierno la convención nacional, esta queda dividida en dos grupos antagónicos: los Girondinos y los jacobinos. Los primeros representaban a las clases altas de Francia y en especial a los burgueses provincianos, y los segundos eran miembros de la baja burguesía y de las profesiones liberales(abogados en su mayoría), y estaban aliados con los sectores populares de Paris y en especial con los Sans culottes, que representaban grupos populares e intelectuales radicalizados, Robespierre y Marat fueron los mas radicalizados exponentes de esta segunda corriente. Debido a que los primeros se sentaban a la Derecha de la convención y los segundos a la Izquierda, comenzó a dársele un contenido ideológico y político a esta división.

Ambas identidades ideológicas eran no obstante hijas de una misma matriz ideológica, el liberalismo, nacido en las “Nuevas Ideas” del siglo XVIII, e inspirados por el pensamiento de Locke y Rousseau(de allí podía derivar una matriz Monárquica constitucional, o en el segundo caso el republicanismo radical de los jacobinos), fue recién en el siglo XIX que surgen dos grandes definiciones no liberales de la izquierda: el socialismo y el anarquismo. En ambos casos se convierten en movimientos cuyo objetivo final es la destrucción del capitalismo y la transformación revolucionaría de la sociedad, generalmente por la vía de la violencia y la lucha de clases, en este sentido se trataba de izquierda antisistémica(en el sentido que le da Wallerstein), puesto que su objetivo era la destrucción del Capitalismo como sistema social y económico. Esta situación dejo a la izquierda reformista y democrática(por ejemplo al alemán Eduard Bernstein fundador de SPD, o partido socialdemócrata alemán) en franca minoría dentro del movimiento mundial de las ´´izquierdas´´, considerado por la mayoría de ese mismo movimiento(marxista) como un una desviación inconveniente o incluso bastarda,( la socialdemocracia fue durante mucho tiempo una mala palabra para los partidarios del “socialismo real”).

En el siglo XX, la profecía revolucionaria de la izquierda se convierte en realidad, a partir del triunfo de los comunistas en la Revolución Rusa de 1917( a pesar de que connotados marxistas, y el propio Marx nunca hubieran pensado que una Revolución socialista pudiera tener sentido en un país tan atrasado como la Rusia de los zares), que le da más fuerza al movimiento mundial de la izquierda revolucionaria, y en el caso del Tercer mundo, las revoluciones china de 1949 y cubana de 1959, jugarían también su papel en la construcción de paradigmas y modelos, que le darían más vida a la utopía del comunismo, que es en definitiva la creencia de que la sociedad podía ser transformada desde un centro, y que la sociedad podía ser ´´Liberada´´ por un grupo de revolucionarios iluminados por alguna profecía revelada, casi como si de una nueva religión se tratará, el marxismo-leninismo generó una enorme cantidad de adeptos y devotos, que trabajaron para lograr el cumplimiento de esta” nueva profecía”, alcanzar esta especie de paraíso laico: El Socialismo, la sociedad sin clases, y un mundo sin explotación del hombre por el hombre. Tan importante fue este movimiento iniciado en la Rusia del 17 que le dio sentido a todo el acontecer del siglo XX posterior, al menos hasta 1989. El historiador francés Francois Furet, autor de ´´El pasado de una Ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX´´, y gran conocedor del tema, considera que el comunismo y la creencia en la Revolución mundial que liberaría a la humanidad, fueron casi como una “entrega pseudoreligiosa´´ que guió siempre en sus acciones a los protagonistas, una guía tiránica que no permitía tener matices ni diferencias de opiniones o conceptos ya que estas, no podan menos que ser consideradas como desviaciones o traiciones. De esta forma desde 1917 y hasta 1991, con la desintegración de la URSS, el objetivo prioritario del movimiento izquierdista internacional consistió en la toma del poder para producir la transformación revolucionaria de la sociedad, lo que explica en muchos casos las características violentas y hasta fundamentalistas de muchos de los movimientos revolucionarios de izquierda habidos en el mundo en ese período, y el inherente rechazo a al democracia y la vía electoral entendiéndola como una defección y una traición a los objetivos últimos del proletariado mundial, el caso del MLN-Tupamaros en nuestro país ilustra perfectamente esta situación, sin importar si existían o no las “condiciones objetivas” para una Revolución Socialista, el MLN intentó imponerla por la fuerza en el país, contribuyendo sin duda al largo ocaso de las instituciones, y a lo que vino después..

En otros lugares del mundo, se ensayaron otros caminos y modelos de la Izquierda, es el caso de la socialdemocracia europea de la posguerra, nacida bajo el paraguas de la protección de los EEUU en la “Guerra Fría”, y ofreciéndose como un contramodelo al “socialismo real” ensayado en la URSS y sus satélites. La socialdemocracia del período tuvo un invalorable aporte a la construcción de los ´´Estados de Bienestar´´ en ese continente. Obviamente la apuesta reformista supuso el abandono de la violencia revolucionaria y la aceptación del juego democrático, lo que implicaba en definitiva la renuncia al fatalismo político de todo pensamiento fundacional, y la aceptación de los equilibrios políticos y electorales, y en muchos casos de la negociación con el adversario político conservador. De esta forma los europeos y otros pueblos del mundo(caso de los australianos, canadienses, neocelandeses, israelitas, y japoneses por ejemplo) han sido capaces de construir sendas sociedades donde el objetivo prioritario es el mantenimiento de niveles de bienestar social.

Con la desintegración de la URSS y el mundo comunista, y el fracaso absoluto del socialismo en su promesa de generar una sociedad más prospera e igualitaria, de hecho se podría decir que las sociedades del llamado “socialismo real” construyeron una nueva división social entre el pueblo llano y las “Nomenclaturas” gobernantes(con sus privilegios y productos de lujo importados del Occidente capitalista), a lo que hay que sumar el autoritarismo político que la opción implicó( en todos casos y con pocas excepciones, Allende en Chile, el Socialismo utilizó la violencia para imponerse y para mantener el poder durante décadas), la izquierda mundial ha sufrido un proceso de cambio y reconversión que ha significado una especial valoración por las experiencias reformistas, y un abandono de los caminos violentos de antaño, como lo dice Furet en su trabajo ya mencionado más arriba: ´´El socialismo recide hoy enteramente en su pasado´´, y ninguna persona sensata busca en él modelos de futuro, de forma que la experiencia del socialismo esta hoy cerrada, al menos en las variantes conocidas hasta hoy, y distanciándonos por supuesto de este sistema que mas tiene de “populismo del siglo XXI” que de “Socialismo del siglo XXI”, refiriéndonos por supuesto en este punto al régimen del presidente de Venezuela y sus aliados.

Hoy ser de izquierda, tiene que ver con otros contenidos y desafíos, que el mundo de hoy incorpora, el desafió principal de la izquierda en el mundo ( y el Uruguay de hoy), es generar una alternativa viable a la derecha conservadora y neoliberal, y al mismo tiempo a la izquierda retrograda, autoritaria y estatista, que hoy deambula por el mundo sin entender nada. El objetivo fundamental de cualquier persona que se precia de ser de Izquierda, es combinar el crecimiento económico sostenible, con la equidad y la integración social, la construcción de sociedades más democráticas y la aceptación de la diversidad del género humano, y enfrentar el gran desafió ecológico que el mundo de hoy tiene por delante. Esta es la propuesta que nos formula es sociólogo británico Anthony Giddens en ´´La Tercera vía´´, ¿cómo puede reformularse una identidad de izquierda para el siglo XXI?. Sea como sea la discusión y la distinción Izquiera derecha, sigue teniendo utilidad siempre y cuando se defina el marco del que se parte en dicha definición, en general se acepta(en el marco democrático) que la derecha pone el énfasis en la libertad individual, y la izquierda en la igualdad, aunque yo ceo que en si la diferencia estriba más en temas concretos y específicos(como la actitud ante los derechos de las minorías sexuales, la relación entre el Estado y los sindicatos, el papel del Estado, etc, y en sociedades desarrolladas la integración de los inmigrantes parece ser un tema importante en esta distinción), aunque por supuesto hay mas matices que absolutos, mas grises que blancos y negros en esta distinción, mas en el terreno de la política democrática.

Amigos y amigas, no podemos entonces hablar de izquierda y derecha olvidando que estas categorías son producto de su época, y que su contenido varia en consonancia, no entender esto y pretender seguir observando el mundo con anteojeras ideológicas y defendiendo conceptos pasados de moda, es ser un fundamentalista, como lamentablemente es mucho del electo que actualmente gobierna nuestros países de América Latina, y en especial Venezuela y Cuba. La dicotomía que en realidad debe preocupar a quienes nos sentimos herederos de un patrimonio reformista, y deseamos ver convertida en realidad la máxima de la Revolución Francesa(LIBERTAD; IGUALDAD Y FRATERNIDAD), es la dicotomía entre Democracia y Autoritarismo, que lamentablemente esta volviendo a azotar nuestro continente. No entender esto es caer en groseras simplificaciones. O acaso podemos decir que defender dictaduras pasadas de moda? Alinearse con populismo que debilitan la institucionalidad, y ser antioccidental al punto de defender los fundamentalismo religiosos del Oriente Medio es ser de Izquierda? ¿qué es ser de Izquierda o de Derecha?, ¿Qué pregunta no?

La libertad también sonríe a la pobreza

Por Diego Martínez

Nuestra sociedad quiere terminar con el ideologismo que concibe a todo pobre como un delincuente potencial. Y también con el criterio –ya de fecha vencida- que un menor de dieciocho años carece de discernimiento. La libertad y sus oportunidades –más que la teoría de las necesidades- es el camino para acercar al sistema con las soluciones que la gente reclama.

El tema encuentra un estado de opinión diferente en nuestra sociedad al que registraba años atrás. Todos conocemos la reivindicación social permanente por seguridad, así como el reclamo para disminuir la edad de imputabilidad, actualmente en 18 años, e involucrar de ese modo en procedimientos y penas más severas a jóvenes que actúan como delincuentes mayores y son procesados como menores.

Más allá de valiosas opiniones técnicas en contra de la disminución, o de argumentos con notorio tinte ideológico, lo que importa para definir este tema es la concepción que tengamos en relación al agente del delito.

Una vez más emerge la puja entre matrices ideológicas que se postulan para nuestro país.

Si entendemos que un joven delincuente es únicamente un producto de determinada estructura o fenómeno socioeconómico –la marginación, la pobreza, por ejemplo- y por ello debería exculpársele, directamente estaríamos ignorando su condición de persona y negando su libre albedrío. Desde este ángulo podremos oír que “cada sociedad tiene los presos que se merece”, frase harto conocida que no hace más que aproximar el tratamiento del tema a aquel concepto de Carlos Marx en “Prefacio a la crítica de la economía política”, cuando sostuvo que “No es la conciencia del hombre lo que determina su existencia, sino su existencia social lo que determina su conciencia”.

Por este rumbo, los delincuentes y particularmente los más jóvenes no tendrían nunca la culpa por su condición, pues la culpa sería de toda la sociedad. He aquí la matriz iliberal que se cree con derecho a negar la condición humana de libertad natural y justificar tamaña cirugía en su ideología basada en la teoría de las necesidades.

Si por el contrario entendemos, que quienes aún a temprana edad incurren en conductas delictivas son seres libres y que aún condicionados por sus circunstancias socioeconómicas están en ejercicio del libre albedrío cuando delinquen, podremos plantearnos un camino de reivindicación a partir del propio individuo, valorado como persona y no como cosa. Con la ponderación y escalonamiento que las circunstancias aconsejen.

Aquí nos ubicamos en una posición radicalmente diferente. O reconocemos, o negamos la libertad del individuo.

Nos paramos en la matriz liberal del Uruguay. Se trata de abordar la situación de los menores y adolescentes delincuentes no como “ángeles o demonios”, inocentes o culpables de todo, sino como “sujetos de derechos y de responsabilidades”, tal como ha sostenido el Profesor de Criminología de la Universidad de Buenos Aires, Emilio García Méndez. Seres libres, en definitiva, concientes de su existencia y de las consecuencias de sus conductas. Y tal vez sea en la prueba de esa conciencia, de la capacidad de discernimiento, donde reside la dilucidación de este tema tan llevado y traído por la sociología criminal y hasta por las tesis fisiologistas del delito infantil mencionadas por Irureta Goyena en sus “Notas” al Código Penal de 1934.

Una investigación de Unicef sobre infracciones y sanciones de adolescentes en Montevideo, reveló sobre 2004 que alrededor del 70% de imputados adolescentes, víctimas y policías, no presentaban discrepancias en torno a la entidad de la lesión del bien jurídico en que intervinieron. La conclusión era relevante en cuanto a la conciencia que manifestaban los imputados sobre sus propias conductas.

Desde el otro lado, el de los ciudadanos que ya no quieren seguirse concibiendo como potenciales víctimas –sino, naturalmente, como aspirantes a la felicidad individual- también la libertad es el camino. De ahí, el error profundo en que han incurrido quienes salieron al cruce de la recolección de firmas para habilitar modificaciones en la Constitución uruguaya. Es la libertad de nuestros ciudadanos, principalmente los más desfavorecidos, que se siente convocada a sonreir. Y superar, por fin, ese agravio ideológico que considera a las personas un resultado material y no un constructor de su propio destino. Sea como sea su cuna