Por Juan Martín Sánchez
El Partido Colorado ha sufrido una de las transformaciones más grandes que un partido político puede sufrir en su existencia, dejó de ser “el” partido de gobierno y hoy se encuentra tercero en la intención de voto, a más de 10 puntos del segundo y a 30 del primero. Hasta no hace muchos años atrás Wilson Ferreira Aldunate llegó a expresar “colorado no es el nombre de un partido ,es el nombre del gobierno”, una expresión que desnuda una realidad política hasta hace solo 10 años atrás, recordemos que el PC no solo gobernó la mayor parte de la historia del país, sino que fue gobierno en tres de los cinco gobiernos trascurridos desde el retorno de la democracia hasta la fecha. Por todo ello se hace imperativo un análisis, una evaluación de qué ha ocurrido con el PC en los últimos tiempos que lo ha llevado a su situación actual?.
Para entender la caída experimentada por el partido colorado no podemos caer en explicaciones simplistas, como pensar que este proceso es entera responsabilidad de los líderes colorados de los 90, es decir Jorge Batlle y Julio Sanguinetti, hoy después de la tormenta de 2004(ya que no hay otra forma de describirla) todos podemos marcar nuestras discrepancias con los históricos líderes del Batllismo, pero sin duda que tanto Jorge Batlle como Julio Sanguinetti representaron en su momento una parte importante del sentir de miles de personas, no se explica sino su gravitación en la política nacional durante tanto tiempo. Lo que si esta claro es que son figuras que llegaron a un irreversible proceso de desgaste, que no ambientaron una renovación del partido a tiempo y ello concluyó con el castigo de la ciudadanía en 2004,un contundente mensaje para un partido político que aún hoy tiene enormes desafíos que enfrentar. No creo que sea el lugar ni el momento de cuestionar a los dos líderes del Batllismo postdictadura, mas allá de discrepancias con ellos(discrepancias con la conducción del partido, con determinadas prácticas políticas, etc, discrepancias que en su momento nos hicieron apartarnos del PC), su lugar en la historia del partido y del país, es el de haber logrado concretar una exitosa transición a la democracia, proceso de transición en el cual, el hoy denostado PC tuvo un papel central(hoy desde la cómoda atalaya de una democracia plena restaurada todos podemos criticar aquella transición, pero está claro que con matices todo parece indicar que la transición uruguaya quizás fuese la única posible), además del papel de los líderes históricos del Batllismo reciente en la transición estos también tiene en su haber concretar algunas reformas estructurales exitosas, algunas de las cuales hoy muestran sus frutos positivos. Es por todo ello que creemos que el análisis de lo que le ha ocurrido al PC no debe caer en la critica del papel cumplido por los lideres de la 15 y el foro, sino que debemos buscar explicaciones más profundas, más estructurales.
Si uno analiza la historia reciente del Uruguay desde 1958 hasta la fecha se puede ver un constante y permanente proceso de caída del PC, casi elección tras elección, en 1958 después de décadas de una cómoda hegemonía política el PC perdió el gobierno nacional y 18 de las 19 intendencias a manos del PN(que había esperado casi 100 años por este triunfo, no olvidemos que el último gobierno nacionalista, el de Don Bernardo Berro culmino en 1865), la derrota del 58 fue tan fulminante que en aquel año se llegó a decir que el “Uruguay es como un cardenal todo blanco y con un copete colorado” en clara alusión a la intendencia de Artigas, la única retenida por el partido de aquellos años, después de esta derrota el PC volvió a perder el gobierno en 1962 dando inicio a un segundo gobierno colegiado del PN hasta 1966, fecha en que el coloradismo de la mano de Oscar Gestido recuperó el gobierno.
Aunque en los años posteriores al fin de la dictadura cívico-militar el PC fue capaz de ganar tres de los cinco gobiernos, esto no debe engañarnos, hay que analizar los números. En 1984 Sanguinetti ganó con el 41% de los votos, pero ya en la década siguiente (tanto en el 94 como en el 99) los colorados se encontraban en el 30% del electorado. Es decir entre los años 50 y el año 2000, el partido descendió desde el 50% al 30% de las voluntades, solamente pudo crecer en dos oportunidades (1966 y 2009) y en el último caso aún esta muy lejos de haber recuperado el peso relativo de 1999( y no olvidemos que en el medio esta 2004…..donde el partido se desplomó a un desastroso 10%).
¿Cuál es la razón de esta caída estructural? Es evidente que un colapso de este tipo requiere una explicación más acabada que la de culpar a dos personas de ella, o la de culpar al fracaso gubernativo, porque está claro que los gobiernos del PC desde la restauración democrática tuvieron sus fracasos, pero también sus éxitos. Es obvio que las razones de la caída son otras.
Creemos que la caída del Partido Colorado se debe a que el ejercicio del poder durante décadas desgastó al partido en su funcionamiento interno, “el gobierno de trago al partido” ,dicen muchos por allí, pero además el desplome colorado no es entendible si tomar en cuenta el propio rumbo que el partido tomó en los 60, en aquellos años de crisis estructural del país, el partido abandonó sus propias premisas, de la mano de “Pachecato” el partido entregó la bandera de la socialdemocracia, y muchos batllistas migraron con Seregni y Michelini a fundar una experiencia nueva de la mano del FA,( sin duda que tenemos claro que el FA del 71 no era un partido socialdemócrata, en él predominaba el PCU, y es recién en los 90 de la manos de Seregni, Astori y finalmente Vázquez , que la izquierda uruguaya definitivamente se aparta del incomodo sayo del “socialismo” para ponerse uno más cómodo, por medio de un reformismo culposo, pero que en los hechos, en el ejercicio del gobierno le ha cosechado al FA un proceso de consolidación), a esta migración de batllistas se le suma un proceso imparable de crecimiento de la izquierda en las décadas siguientes, proceso que no es entendible sin el control hegemónico que la intelectualidad de izquierda ha tenido sobre el arte, la cultura popular y el aparato educativo, así ,generación tras generación de jóvenes ha sido captado por un FA que les ha ofrecido a los idealistas corazones de la juventud, primero la utopía de un mundo nuevo, y ahora la realidad de una socialdemocracia en los hechos, aunque el discurso mantenga resabios de otros tintes. La combinación de ambas (una gramsciana hegemonía cultural de la izquierda , y un desgastante ejercicio del gobierno por parte del PC) son la clave del colapso político del histórico partido. A veces se dice con un cierto margen de error que la caída de los partidos tradicionales ha sido igual, y eso no es cierto, es el PC el mas afectado pro este desgaste, porque además el fenomenal crecimiento de la izquierda ha sido en detrimento de sectores sociales(como las clases obreras y medias urbanas ) y de espacios geográficos(Montevideo, Canelones, y las grandes ciudades) tradicionalmente afines al coloradismo; por el contrario el PN a pesar de sufrir el mismo proceso de desgaste ha logrado mantener más peso en los departamentos históricamente blancos, y su caudal electoral ha fluctuado menos.
El problema fundamental del partido colorado de principios del siglo XXI, no es la crisis de 2002, ni tampoco es la dirigencia cupular de los noventa o la falta de renovación de sus líderes(aunque todo ello contribuye), es algo mucho más profundo, es la falta de una identidad, de un sentido de existencia, al dejar de ser partido de gobierno, el coloradismo aún no ha sido capaz de redefinir un nuevo rol en la política nacional, pero además, al dejar de ser por excelencia el partido reformista(papel que para bien o para mal cumple a medias el FA) el partido colorado se ve arrinconado en el espacio de lo que podemos definir como la “derecha”, un espacio y un papel en el que juega a medias(por que su pasado no se lo permite). El tema es que un partido no puede ser solo su pasado, requiere ser capaz de explicarle a los ciudadanos cual es su concepción del mundo y del hombre, requiere una identidad, y en eso el Coloradismo no puede definirse solo como un partido de “derecha” es decir económicamente liberal y socialmente conservador, porque eso es lo que es el Partido Nacional, y el nacionalismo juega mucho mejor en ese rol, porque lo ha jugada por décadas, ahora ¿cómo puede alguien que se dice batllista buscar jugar ese juego?........difícil no? Salvo que desconozca mucho sobre el Batllismo no veo como puede. Pero tampoco puede el coloradismo competir en el terreno de la “izquierda “como algunos pretenden, ya que el marxismo es muy difícil de digerir para un batllista, o el poder político-sindical-corporativo que recuerda a los populismos, el batllista no puede definirse por ese camino, porque no es un camino liberal y republicano.
¿Entonces que es ser “colorado”? la respuesta a esta pregunta en sí es muy compleja, ya que no hay una identidad colorada, sino más bien muchas identidades. En sus más de 170 años el PC ha creado distintas versiones de si mismo, desde su origen netamente caudillesco de la mano de “don Frutos”, hasta el PC de la “defensa” en la Guerra Grande(1839-51), de la manos de Joaquín Suaréz, devenido en defensor de la libertades y el liberalismo, el partido de los inmigrantes y de las “ideas”, carácter que el partido mantuvo durante todo el siglo XIX, significando una matriz liberal distinta que la blanca. En el Siglo XX de la mano de Batlle y Ordónez el partido colorado se convirtió en un partido republicano radical con ideas socialdemócratas(pero sin abandonar el liberalismo filosófico) y como todos sabemos durante la mayor parte del Siglo XX los gobiernos colorados fueron partidarios del laicismo, la modernización social y el desarrollo económico por medio de la intervención estatal en la economía, lo que contribuyo a la construcción de un país socialmente integrado de clases medias republicano y liberal. Pero también en su seno el coloradismo de principios de siglo generó una reacción conservadora a sus propias reformas, de la mano del Riversismo, y luego con Terra se formó un pensamiento colorado mas conservador. De esta forma no hay una sola visión de lo “colorado” si no al menos tres posibles formas de ser colorado, a la que con mucha simplificación(y pidiendo desde ya disulpas) definiremos: I)el liberalismo clásico Político y económico(quizás Jorge Batlle, portador de un liberalismo de corte anglosajón sean un muy buen exponente, ), II) el “coloradismo socialdemócrata “o “batllista”(que sin dejar de ser liberal, abandona el liberalismo económico, José Batlle y Ordóñez, Luís Batlle y Julio Sanguinetti, etc.),y III) el “coloradismo conservador” con una visión menos favorable a las reformas sociales, pero también al propio liberalismo( Manini Rios, Terra o Pacheco). Todas esas son formas posibles de lo “colorado” a lo largo de la historia. El tema es que después de la caída del Partido y de la perdida del gobierno…….¿Que significa ser colorado?. Nuestro mayor problema es que nos encontramos con un partido desideologizado, que ha perdido el valor del debate de ideas, que no tiene en su mayoría producción ideológica, ni medios de difundir lo que piensa(no tenemos un equivalente de “El Día”), un partido sin ideología, sin medios de difusión es un partido frágil, depende de la popularidad de los líderes de turno(que siempre están expuestos al desgaste político), los partidos como todas las instituciones sociales deben ser mas fuertes que las personas o están expuestas a las fragilidades de estas. El partido tiene que resolver esta fragilidad, debe comenzar a discutir ideas, producir ideas y difundir ideas a la sociedad(ideas coloradas, no de otros, no puede ser el furgón de cola de los blancos para oponerse al FA, ni del FA para oponerse a los blancos). Pero además el Partido debe completar un proceso de renovación parcial, muy débil e insuficiente aún.
No basta con cambiar la caras o los lideres, se debe cambiar tres cosas: I)se necesitan con urgencias nuevos liderazgos(Pedro funciona, pero funciona a medias, hay que ser muy ingenuo para pensar que puede ocupar el espacio batllista), II) hay que cambiar las prácticas, el partido no puede permitirse nunca mas faltas de transparencia o irregularidades de ningún tipo, y III) hay que renovar las ideas, necesita reencontrar en su pasado lo que lo diferencia del Nacionalismo, no competir con este por el espacio de lo que podemos llamar la “derecha”(yo preferiría hablar de Republicanismo Liberal). Debe redefinir su identidad liberal, republicana y moderna para el Siglo XXI, ofrecer algo distinto. En tal sentido si buceamos en la historia del país ¿qué ha representado lo “colorado”(más allá de matices y divergencias, que han existido, y es sano que existan), lo colorado ha sido históricamente el partido de gobierno(descartemos esto, ya no lo somos, y por muchos años no lo seremos), pero también ha sido el partido liberal y laico por excelencia, el partidario de una modernización de tipo occidentalista, el admirador del mundo moderno(Europa y EEUU), y de las Revoluciones e ideas liberales e iluministas, pero sobre todo el partido del republicanismo. Eso es lo que ha significado ser “colorado” y eso no esta hoy representado por otros espacios, el nacionalismo es antes nacionalista que liberal, y regionalista que occidentalista, y la izquierda que ha intentado ser “batllista” no lo consigue del todo, aún pesa en ella la pesada carga del marxismo, los vínculos con discursos vernáculos revolucionarios, su antioccidentalismo, y su visión culposa del liberalismo, en definitiva la izquierda entiende el Batllismo, pero lo entiende a medias, de forma parcial(como “socialismo de Estado” y no como lo que fue: liberalismo radical y reformista).
Creemos que al abandonar el rol de partido de gobierno (tarea que por muchos años le queda al FA) el coloradismo puede reconvertir su identidad, convertirse en el tercer espacio, de forma parecida a como el Partido Liberal británico so convirtió en la tercera fuerza entre el laborismo (la izquierda) y los conservadores. Ese puede ser un rol un papel del coloradismo en los próximo años. Pero también es necesario crecer y crecer recuperando la diversidad interna del partido. Porque la diversidad es la base de la fuerza, la otrora denostada “colcha de retazos” ( el PC de los 60) perdió su fuerza cuando perdió su diversidad, cuando dejo de representar amplios sectores sociales, cuando abandonó el espacio reformista, que otros tomaron, y aprendieron que en la diversidad esta la fuerza de un proyecto político.
Hay dos batallas ideológicas que debemos dar, una con la izquierda y otra con el nacionalismo, porque hay dos “fronteras “políticas que debemos definir. Y como dice Manuel Flores Silva, “el partido colorado sin batllismo tiene un techo muy bajo”. Es eso o ser terceros por muchos años más. Nuestra encrucijada es volver a ser capaces de definirnos por lo que somos, para ello al igual que un niño debe construir su identidad definiendo lo que no es, debemos también ser capaces de hacer eso.
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