lunes, 8 de agosto de 2011

El Valor De Nuestras Propias Actitudes. Hacia La Construcción De Una Sociedad Mejor

Por Nicolás Sosa

¿Qué porcentaje real de los problemas existentes en la sociedad actual se solucionan con la mejora en gestión y acción del Gobierno y que porcentaje está en nuestras propias manos?

¿Es real que si todos ganáramos más dinero, si pagáramos menos impuestos, si el Estado brindara más y mejor educación y su administración fuera eficiente y eficaz, seríamos más felices y tendríamos una mejor sociedad?

¿Si mañana al despertar viviéramos en un país que estructuralmente pudiera brindarnos eso, podríamos dormir seguros y con tranquilidad?

¿Desaparecía la pasta base?, ¿Dejaríamos atrás todos los rencores de la historia que nos llevó a la Dictadura o la fórmula utilizada hacia la salida democrática?, ¿Los vagos, empezarían a tener ganas de trabajar?, ¿Los vivos quisieran dejar la vida fácil de ganar dinero a expensas de los demás?, ¿Los padres estarían más fortalecidos y responsablemente cuidarían que sus hijos fueran a la escuela?, ¿Algunos adolescentes dejarían de tener sexo irresponsable y dejarían de tener hijos a edades tempranas?, ¿Tendríamos familias más unidas?, ¿Nos empezaría a importar más el otro?, ¿Podríamos ir a los eventos deportivos sabiendo que no existirán hechos de violencia?, ¿Apagaríamos un poco más la tele a la hora de la cena para comunicarnos mejor con los nuestros?.

En fin, tengo la idea que la sociedad actual tiene ya incorporada tanta cosa negativa que, pese a cambios gubernamentales, un gran porcentaje de lo que deseamos esperar está en nuestras propias manos. Podríamos caer en el facilismo de pensar simplemente que sí, que el dinero hace o ayuda a la felicidad y seguramente en algo es cierto...No es lo mismo llegar de trabajar a tu casa e igualmente no poder poner un plato de comida a tus hijos en la mesa...

Bin Laden y Michael Jackson tenían mucho dinero, Ricardo Fort también lo tiene...

Es inviable formar un grupo de auto-ayuda donde participáramos todos los integrantes de la sociedad y juntos, a través del intercambio de nuestras experiencias modifiquemos nuestros hábitos y actitudes con el fin de construir una sociedad mejor.

Soy un ferviente pensador y creyente que por suerte, mucho de lo que no nos gusta, mucho de lo que no queremos y mucho de lo que quisiéramos mejorar, está en nuestras propias manos. Por supuesto que paralelamente a eso se deben dar otras situaciones del mundo exterior al hogar, pero lo principal, la transmisión y educación principal de valores aún está en nuestras propias actitudes.

Es muy fácil pedir o esperar del Estado aunque también sea muy legítimo, pero nuestras propias actitudes, todo lo que hacemos o decimos es la principal causa o efecto de lo que generamos en los demás, empezando por nuestra propia familia, en nuestros propios hijos.

Lejos estoy o me siento de ser un ejemplo para nadie, y por eso mismo es que tomo conciencia de que mucho de lo que espero está en mis propias manos, que no tengo que esperar de nadie para ser mejor persona, mejor padre, mejor hijo, mejor hermano, mejor amigo...

Entiendo que si como personas individuales, integrantes de una familia, de un colectivo, reflexionáramos sobre nuestras propias actitudes y trabajáramos en recorren más y mejor los caminos que aspiramos, los niveles del denominador común social mejorarían.

Es claro que los distintos niveles culturales y educativos de una sociedad tienen ciertas diferencias a la hora de comparar valores, ninguno es mejor que otro, son distintos, y si en cada nivel se hiciera este ejercicio de forma individual creo que seríamos mas exigentes y menos permisivos con actitudes y conductas de lo demás. Creo en el efecto contagio, para bien y para mal. No puedo poner límites a alguien cuando no me los pongo a mí mismo. No puedo exigir a los demás lo que yo mismo no hago.

Podemos pedir muchas cosas al Gobierno, pero si el mismo es, al igual que la sociedad, el resultado de lo que somos o lo que hacemos, entonces empezaré por ver que actitudes puedo mejorar yo para contribuir con el país que quiero.

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